Que ser una empresa de medidas estratosféricas no es sinónimo de buena planificación, conocer su campo de especialización y ofrecer servicios acordes con la demanda del mercado es algo que todos sabemos. Y más en España. Al final, el éxito o fracaso de una empresa pasa por haber estado en el sitio correcto en el momento adecuado, tener mucho dinero que invertir en marketing o simplemente haber gozado o gozar de un puesto privilegiado que convierta su actividad empresarial en monopolística. De esto saben mucho las peores operadoras de telefonía.

Que se lo pregunten a Samsung si no. Sin ánimo de desmerecer a la compañía surcoreana, estamos viendo cómo HTC se enfrenta a una de las mayores crisis de su historia mientras manufactura los mejores terminales del mercado y ve cómo Samsung devora el mercado con plástico y cultiva éxitos junto con las peores operadoras. Pero el mercado es el mercado y saber moverse para estar en lo más alto prima sobre los productos que acabas poniendo a la venta. Pero esa es otra historia.

El caso de Telefónica es principalmente paradójico: el gigante español ha demostrado en más de una ocasión que lejos de conocer la industria en la que se mueve va dando pasos de ciego, tanteando y sin tener en cuenta ni a la competencia ni a -lo que es peor- los usuarios. Lejos de querer ser acusado de criticar de manera gratuita, se me ocurren algunos ejemplos muy ilustrativos de cómo las peores operadoras no saben en qué entorno se mueve, contra quién compiten y, sobretodo, qué quieren sus usuarios.

Te lo guardo

peores operadoras

Hoy mismo nos hacíamos eco de la nueva aplicación basada en servicios en la nube de Telefónica, Te lo guardo. Obviando el horroroso nombre que han decidido para bautizar el servicio, lo cierto es que antes de leer el funcionamiento de Te lo guardo me ha parecido una buena idea: un servicio dado por la compañía telefónica, que viene de perlas a aquellos que no conocen demasiado las nuevas plataformas móviles y que realiza backups de nuestras fotos y contactos. Hasta aqui todo bien, nadie diría que nace de la idea parece sacada de una de las peores operadoras.

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Pero a Telefónica le fallaba algo en este servicio: hacía falta monetizarlo. Un servicio que ya de por sí lo tenía casi imposible, por la competencia de gigantes tan extendidos y bien implementados en todas las plataformas como iCloud, Dropbox, Google Drive o SkyDrive; y que Telefónica ha decidido cobrar. Es cierto que son sólo 0.89€ al mes por 5GB en la nube, pero es cierto también que Google te da 15GB gratis y iCloud otros 5GB y así todas las alternativas superan a Te lo guardo en su versión gratuita. Adiós a una buena idea para desmarcarse de la competencia, a dar un servicio exclusivo a sus clientes que los consumidores de la competencia envidien. ¿Por qué? No lo tengo demasiado claro, si por avaricia, por estupidez o porque ser una de las peores operadoras sigue siendo rentable.

Joyn

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Ya pronosticó el fracaso de Joyn mi compañero Javier Lacort y desde luego no se equivocó en un solo punto. Joyn llegó tarde, mal y sin ningún futuro en el mercado de la telefonía móvil. Para quién no lo sepa, Joyn pretendía ser la revolución en la mensajería instantánea. ¿Por qué? Pues al parecer, Movistar, Vodafone y Orange (todas ellas en candidatas a ser de las peores operadoras del mercado) consideraban que desarrollar un cliente de mensajería instantánea sólo disponible para Android y para los smartphones de una de estas compañías iba a triunfar. La más rigidas de las aplicaciones de mensajería instantánea que fallaba en la base de su esencia: no permitía comunicarnos. No podías comunicarte con usuarios de iOS, ni usuarios de Android que fueran de Yoigo, por ejemplo, ni obviamente usuarios de Windows Phone.

¿El resultado? Nadie utiliza Joyn y nadie lo utilizará. Ya pueden preinstalarlo en todos los dispositivos que vendan, que alternativas como Whatsapp o Line seguirán estando en el top de aplicaciones más descargadas. Otra maravillosa idea que bien ejemplifica que estamos ante las peores operadoras del mercado.

Sólo dos ejemplos, suficientes para mostrar las deficiencias de las compañías de telecomunicaciones españolas. ¿Y por qué hacen esto? ¿Por qué invierten en campañas de marketing millones de euros para luego fallar en las cosas más obvias? Francamente, ni lo entiendo ni jamás lo entenderé, pero parece que hasta el momento les ha funcionado, aunque cada vez menos. Mientras tanto, alternativas como Pepephone empiezan a crecer lentamente, sin perder la perspectiva sobre cuál es la misión de su empresa: dar un servicio a sus usuarios.