Allá por el año 2000, Paul Buchheit, empleado de Google y creador de Gmail, acuñó el término don’t be evil como marca de la casa de la compañía de Mountain View y una de las máximas a las que la compañía debía aspirar. El Don’t be evil de Google era una declaración de intenciones, que acabó en 2004 en un manifiesto de la compañía para mostrar su implicación ética en la industria. Para Google, Don’t be evil significaba que una empresa podía hacer grandes cosas y ganar dinero sin ser perversa o malvada, que esa iba a ser y ya era la filosofía de Google y que era una de las directrices principales de la compañía para actuar.

Pero, ¿qué ha pasado con el Don’t be Evil de Google? ¿Dónde quedaron todas aquellas buenas intenciones? Según los hechos que han sucedido últimamente y siendo el más reciente el revelado por Celularis el pasado viernes, parece que de aquella filosofía pro usuario en el que el beneficio común prevalecia por encima de todo, al Google actual, han cambiado muchas cosas y Google ya no es ese corderito que un día se ganó el corazón de aquellos que pensaban que había cosas que se podían hacer de una manera distinta sin fijarse únicamente en márgenes de beneficios, discursos emotivos aparte. Y para muestra un botón, o cómo estos tres eventos a lo largo de año demuestran que el Don’t be evil de Google es sólo papel mojado.

Google corta los pagos a los desarrolladores en Argentina

don't be evil de google

Recogimos la noticia en Celularis: Google había decidido cortar los pagos a los desarrolladores de Argentina, permitiéndoles sólo lanzar aplicaciones gratuitas en Play Store. Pese a que los motivos por los cuales Google ha tomado esta decisión no están claros todavía, nuestro compañero Javier Lacort sí dio unas pinceladas sobre lo que ha podido pasar: Si bien todo apunta a que la política económica de Argentina ha sido determinante para tomar semejante decisión, sí es cierto que la maniobra dista mucho del Don’t be evil de Google, tanto por la decisión en sí como por las formas.

Información poco precisa y que llegó a una hora y día clave para restarle visibilidad. Google, en una maniobra fría, envió un correo a las 20 horas de un viernes a los desarrolladores en Argentina, invitándoles (obligándoles) a que retiraran sus aplicaciones de pago de la Play Store, hundiendo así a una comunidad de desarrolladores que está en auge y que ahora ve malogrado todos sus esfuerzos para prosperar. ¿El motivo? Todo apunta al empecinamiento por parte de la compañía de Mountain View por hacer despegar Google Wallet, es decir, de aquel Don’t be evil de Google cargado de buenas intenciones se ha pasado a sólo mirar por la cartera.

El cierre de Google Reader

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Otra de las noticias que hemos visto a lo largo de este año y que demuestra que el Don’t be evil de Google ha acabado por convertirse en una mera estrategia de marketing que ya ni siquiera le funciona. Google Reader era un servicio dejado en el olvido y cuyos usuarios verán desaparecer el próximo 1 de julio. Tenía muchos adeptos y durante mucho tiempo fue la herramienta referencia para suministrar feeds en la red. Google Reader funcionaba y funcionaba tan bien que suponía una amenaza a un servicio de la compañía que se ha convertido en una obsesión: Google+.

La obsesión de los de Mountain View por hacerle la competencia a Facebook pone de manifiesto que el Don’t be evil de Google ha quedado en el olvido: la compañía está empeñada en forzar a todos sus usuarios a que utilicen un servicio que no quieren, que no funciona y que no les interesa, utilizando estrategias como la de cerrar servicios como Google Reader que, en cambio, sí tenía una comunidad de adeptos que ahora se ha encontrado huérfana del servicio de referencia para informarse de lo último cada mañana.

De Gtalk a Hangouts: Adiós al soporte XMPP/Jabber

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Gtalk era un servicio que sí hacía justicia al Don’t be evil de Google: contaba con un protocolo XMPP que era compatible con cualquier servicio de mensajería instantánea que lo adoptara. De hecho, días antes del Google I/O, Microsoft había anunciado que iba a implementar dicho protocolo para que la mensajería instantánea de Outlook fuera compatible con los contactos de Google. Pero la presentación de Hangouts obvió un dato muy importante de esta actualización: Google abandonaba el protocolo XMPP, convirtiendo Hangouts en un sistema de mensajería cerrado y totalmente controlado por la compañía y evidentemente incompatible con Outlook. ¿Qué fue del Don’t be evil de Google? Que se lo pregunten a Microsoft.

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El problema de raíz en todo esto no es sólo que Google ha dado espaldarazo a su filosofía, para convertirse en una compañía más y olvidándose de todos aquellos que pensábamos que las cosas se podían hacer de manera diferente. No, no es sólo eso. El problema también es que mientras Google toma estas decisiones causa una incertidumbre total, tanto a usuarios como desarrolladores: ¿Quién me dice a mí que dentro de 6 meses Google no va a decidir cargarse su sistema de música streaming y yo tendré que buscarme otro sistema de almacenamiento en la nube? ¿Quién le asegura a un desarrollador brasileño que Google no va a encontrar la política monetaria de su país contraria a sus intereses y lo deje en la estacada, con el trabajo de muchos años por los suelos?

Una lástima que el Don’t be evil de Google haya acabado por convertirse en una quimera y que la compañía haya decidido tomar otros caminos que no benefician a nadie: abandono de los desarrolladores, noticias escondidas, convertir su sistema de mensajería en algo cerrado sólo para perpetuar una guerra absurda con Microsoft o simplemente y en definitiva, mirar única y exclusivamente por los beneficios de la empresa, olvidándose de aquellos que algún día confiamos en que Google podía ser una alternativa distinta, un proyecto ilusionante que merecía la pena una oportunidad.