Luis Camacho es un fotógrafo inquieto que se expresa con la cámara como nadie, gracias a un trabajo constante, lo que le permite encontrar situaciones y condiciones de luz únicas. Pocas veces se puede encontrar alguien que tenga la virtud de saber mirar como lo hace él.

REPORTAJE

Es un fotógrafo madrileño que recientemente ha expuesto en el Centro de Arte Tomas y Valiente de Fuenlabrada uno de sus trabajos más recientes Gran Vía, una resonancia urbana. A continuación podéis leer la introducción a su portentosa serie:

Gran Vía se integra en forma de capítulo independiente en la serie Resonancias urbanas una exploración sociológica de la mutación constante de la ciudad, que produce una crisis de identidad y un conflicto cultural continuo. Las fotografías que conforman esta exposición constituyen retales de vida que comprimen el espacio, el tiempo y la memoria en forma de instantánea. Son imágenes del día a día tomadas desde la fugacidad y que exploran la intersección dinámica entre le sujeto y el tiempo, lo real y lo surreal, en escenas callejeras desarticuladas a la deriva.

Son casi cuatro años de trabajo en los que Luis Camacho ha recorrido los rincones de la mítica calle madrileña bañada por el sol de la tarde, porque ese es uno de los retos que se impuso para dar fuerza a su trabajo. Que los últimos minutos de luz y los primeros balbuceos de la noche llenen el sensor de historias es una de las marcas de dicho proyecto. No vale cualquier hora, cualquier momento. Eso sería muy fácil. Son veinte minutos de trabajo cada día en los que ha conseguido plasmar el ritmo de vida de una ciudad que podría ser cualquiera, pues es consciente de la uniformidad que están imponiendo a nuestras ciudades, con las mismas tiendas, los mismos anuncios y la misma ropa. Sus fotos pueden ser de Madrid, Nueva York, Shangai,… Es el fenómeno de la globalización, en el que todas las ciudades parecen tener el mismo aire. Al ver este trabajo, te tienes que fiar de la palabra del autor. Es la Gran Vía de Madrid, que ya ha pasado de los 100 años y ahí sigue, viva y multicultural.

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La forma de trabajar de Luis Camacho es un ejemplo a seguir para muchos fotógrafos que piensan que la fotografía consiste en apretar un botón y pasarse horas delante del ordenador:

  • Hay que buscar un tema consistente, con una buena argumentación y que te permita un desarrollo largo. Así es posible ir experimentando hasta encontrar el estilo que quieres dar. Una serie no se hace es una tarde, ni en dos días… son años de trabajo.

  • Para la fotografía de calle, es fundamental conocer la cámara como la palma de tu mano, para poder reaccionar rápidamente en cuanto cambie la situación. Y en este género todo cambia en un abrir y cerrar de ojos. Si añadimos que la luz cambia en cuestión de minutos, todo se hace sumamente difícil.

  • Aunque la intuición cuenta, es importante tener localizaciones previas. Para este tipo de fotografía es muy cómodo empezar a trabajar en tu ciudad, el lugar que mejor conoces y donde te puedes saber todos los secretos.

  • La inspiración puede venir del trabajo de los grandes. Luis, por ejemplo, se declara admirador de Saul Leiter, Lee Friedlander, Garry Winogrand… Con sus fotos en la memoria, puede actuar y encontrar situaciones que los demás no ven. Gracias a tener la mirada entrenada.

  • Para acercarse a la gente hay que ser prudente, no esconderse ni invadir el espacio, para que nadie piense que está haciendo algo malo. También es importante utilizar objetivos fijos, más pequeños que los zoom y menos agresivos.

  • Ser consciente de que el buen fotógrafo se pasa horas y más horas con la cámara y poco tiempo delante del ordenador. El trabajo lo tiene hecho en la calle. El ordenador sirve sólo para los pequeños ajustes.

  • Y para finalizar, lo más importante y complicado, la parte donde un fotógrafo se hace de verdad, la edición, la selección de fotografías, la parte más racional del trabajo de un fotógrafo como Luis, donde todo adquiere sentido.

Luis Camacho es un fotógrafo que crea imágenes de múltiples capas y lecturas, incansable y convencido como nadie de la fuerza de la imagen.