Luces de África de Gabriel Brau es un libro atípico de la extinta editorial Artual. No es muy conocido, y su planteamiento no deja de ser original. Está dividido en dos partes. La primera es un libro de fotografías de África y la segunda es un libro técnico donde explica su técnica con Adobe Photoshop.

Luces de África

La mezcla es original y hasta cierto punto extraña, pues es raro encontrar algo así en cualquier especialidad. Sería llamativo que un escritor publicara una novela cuyo apéndice fuera cómo escribió esa novela. Es una especie de 2×1 fotográfico.

La primera parte son casi cien fotografías de sus viajes por África, continente que parece conocer como la palma de su mano, o al menos algunos de sus países, como Kenya o Mali. Su obra en blanco y negro llama la atención por dos motivos: en primer lugar el efecto tridimensional que consigue gracias al uso de los diafragmas abiertos que despegan al sujeto principal del fondo; y en segundo lugar el tratamiento técnico, que dispara muchas controversias, como veremos más adelante.

La segunda parte versa sobre la técnica empleada en las fotografías que hemos visto en primer lugar. Esto tiene un pequeño problema, pues como no te hayan gustado las fotos, con muy pocas ganas vas a leer todo el proceso, que está detallado y es muy minucioso.

Y desde luego, llamar la atención sí que llaman…El resultado final es impresionante en la mayoría de las fotografías, pero muchos señalan que algunas de las obras seleccionadas en este libro tienen halos. Y no puedo negar que es verdad. La técnica está basada en el tratamiento por zonas y en algunos casos llama la atención la brusca separación entre dichas zonas. Los halos son una pesadilla para muchos fotógrafos que intentan hacer revelados extremos de sus fotografías. Podemos encontrar cientos de miles de técnicas para evitarlos, tanto en fotografía química como delante del ordenador. La única solución buena que conozco y que no consume nada de tiempo es exponer correctamente y no llevar al límite la información que tenemos. También ayuda ser lógico y entender que las transiciones entre zonas nunca son pasar del blanco al negro bruscamente, sino pasar del blanco al negro (y viceversa) con todos los matices del gris. En la realidad nunca hay saltos bruscos de luminosidad salvo en contadas ocasiones, como en la hermosa luz de tormenta.

Pero no nos detengamos en este detalle (que puede ser buscado por parte del autor, y puede gustar o no), y fijémonos en el paso a paso de su técnica para pasar las fotografías a blanco y negro. En principio apuesta por el disparo en formato RAW, para poder soportar el fuerte procesado que va a sufrir el archivo.

El método consiste básicamente en tomar cada uno de los tres canales RGB por separado, aislarlos individualmente y copiarlos a un nuevo archivo. De esta manera, manteniendo la propia e intrínseca información de cada canal, podremos realizar ajustes sobre cada uno de ellos de forma individual y sin que afecte a los demás.

También propone la evolución del sistema descrito gracias al uso de las capas de ajuste. Señalar que el libro se escribió con el Adobe Photoshop CS3 recién salido de la mente de sus creadores. Lo bueno es que la técnica se puede seguir aplicando sin problemas con las versiones recientes.

El libro, la segunda parte del mismo, tiene diez capítulos que repasan todo el proceso de creación desde el principio hasta el final, con algunos tan interesantes como el dedicado a los virados digitales, algo de lo que ya hablamos aquí hace tiempo.

Es un libro interesante para todos aquellos que quieran dar a sus fotografías de blanco y negro un aire distinto. Y exige tener una buena base en el manejo de Adobe Photoshop. Como siempre es bueno conocer otros métodos para llegar a tener un estilo propio, pero lo nunca hay que hacer es copiarlo. Si tenemos claro esto, sacaremos mucho provecho a un libro difícil de encontrar hoy en día.