ALTFoto edita tu foto llega puntual a su cita de los sábados. Como bien sabéis los seguidores de esta sección, hoy voy a comentar y criticar la fotografía que ha enviado uno de vosotros. Hoy es el turno de Adrián Serrano García. Esta es la fotografía y lo que comenta:

foto inicial

Que tal Fernando, quiero decirte que admiro tu trabajo y tu sección de edita tu foto ha sido muy educativa para mi, te envío la siguiente foto por si en alguna ocasión tuvieras la oportunidad de agregarla a tu sección, cabe mencionar que ya la edite usando Aperture pero me gustaría ver el resultado desde otro punto de vista más profesional.

Saludos desde México.

Es una escena familiar, un momento de intimidad entre una madre y un bebé, y el fotógrafo. Sé cómo son estas sesiones, pues también soy padre, y es algo verdaderamente complicado conseguir una fotografía buena en una situación similar. El problema es, que si estamos muy vinculados al bebé, siempre nos va a parecer que estamos ante una imagen excelente, y se nos olvida pulir los detalles. Los críos siempre salen bien, pero eso no significa que la fotografía sea perfecta. Hay muchas cosas que arreglar.

En primer lugar la luz. La dominante cálida de la iluminación, que parece la propia del hogar, no es la más apropiada para los tonos piel. Se podría haber medido la temperatura de color con una sencilla carta de grises u utilizar otro tipo de luz, como un paraguas con flash.

Ambos casos no son prácticos si lo que se busca es la espontaneidad, pero son dos buenas soluciones para evitar el fuerte tono anaranjado que tiene toda la fotografía. Lo puedo solucionar en el revelado en Adobe Lightroom, pero una dominante cálida tan fuerte puede suponer una subexposición de los otros dos canales, como me temo que ha pasado aquí. Es una foto a la que le falta mucha luz. Y la trepidación que se observa en los ojos confirma que mucha luz no había en ese momento. El ruido que tiene, aunque contenido, delata que se ha utilizado un ISO muy alto.

Otro problema es el encuadre y la composición. El fotógrafo está tan preocupado en conseguir que el bebé mire que todo lo demás se convierte en accesorio. En este caso los cortes de los extremos no son acertados. Sobran los dedos de la madre a la izquierda de la imagen y ese espacio vacío que se sume en la oscuridad. Sobran los flecos del pañal en el lado derecho y la camiseta de la madre. Ambos personajes están demasiado centrados, aunque la diagonal que dibuja la mirada de la mujer al bebé funciona muy bien. Eso, y la paleta reducida de colores, que da tranquilidad.

La iluminación, aparte de su temperatura, no es la adecuada. Proviene de tres puntos, tres bombillas en el techo de la habitación (si os fijáis en los atentos ojos del bebé las veréis). No es una luz controlada, lo que provoca esas sombras extrañas en el fondo y en el cuello de la mujer. Este es el ejemplo perfecto para una caja de luz muy grande o muy cercana (o las dos cosas a la vez). La luz suave que proporciona, sin sombras duras, va perfectamente con el tema elegido. Pero de nuevo perderíamos la espontaneidad. O tal vez no. Los niños, cuando son tan pequeños, soportan muy bien todas las perrerías fotográficas de sus progenitores. Eso sí, no hay que abusar con los fogonazos y no hay que agobiar al niño con continuas sesiones. El odio hacia las fotos estaría asegurado, a no ser que tenga alma de modelo.

La fotografía es buena, y será uno de los recuerdos más preciados de los protagonistas, pero mañana tendré que pulir todos los detalles que he señalado para conseguir que la imagen llame mucho más la atención. Reencuadraré en formato cuadrado, pasaré la fotografía a blanco y negro para que nada nos despiste de la contemplación del bebé y de la madre. Felicidades al autor. El momento es perfecto, pero la técnica tiene que mejorar. Lo importante es el mensaje pero sin faltas que nos despisten.

Mañana veréis el resultado y espero que os animéis a participar enviando una fotografía para ser sometida a una crítica constructiva y su posterior revelado.