¿Cuantas veces te has sumergido en un bloqueo creativo? Sabes que la fotografía te encanta, que probablemente te encantaría convertirla en tu profesión y no puedes esperar para actualizar tu porfolio, pero no hay ninguna chance de que saques la cámara de su misera – y su funda, obviamente. Los bloqueos son asesinos y atacan en el momento más desprevenido. Se acercan de a poco, manifestándose como largas tardes de tener la cámara colgada al hombro y ni una sola fotografía tomada, para luego arremeter con todas sus fuerzas y obligarnos a ni siquiera salir de nuestra casa a tomar fotos.

Rosrschach

Uno de los consejos que elaboré en su momento para derrotar el bloqueo creativo era la inspiración externa. En Como superar el bloqueo creativo y no morir en el intento sugerí buscar la inspiración en fotógrafos que exploren una temática similar a la tuya. Teóricamente esto debería disparar los jugos creativos, incitándote a realizar – al menos – lo mismo. Ver como otra persona pudo, a través de su capacidad, desatar toda su creatividad en teoría debería provocar algo en ti, ese deseo de crear algo, de plasmar tus ideas en una imagen o al menos de sacarte el oxido del bloqueo. Pero estaba equivocado.

Al menos en la practica a mi no me resultó. Preso de mis propios consejos, decidí buscar alguien que tenga algo especial por los paisajes y los retratos – área que yo más disfruto – pero no hubo caso. La cámara seguía allí, juntando polvo en su caja y mis ganas no aparecían. Evidentemente navegar por aquellos fotógrafos que admiraba complicaba aun más las cosas, ya que sus fotos se veían realmente profesionales y mi nivel de desarrollo no estaba a la altura de ellos. ¿Para que esforzarme en, al menos, emular la foto que vi si ni siquiera se como pudo ser la puesta de luces? ¿O si ni siquiera tengo el equipamiento necesario?

Semejante trompada de pesimismo funcionó al revés, creando menos ganas de tomar fotografías. Hasta que pasó algo revelador. Encontré la solución – creo universal – para el bloqueo creativo. Algo sucedió, casi sin darme cuenta, que hizo que mis manos desearan tomar la cámara y salir corriendo a crear algo. La inspiración llegó, finalmente, de la mano de otra persona pero mucho más cercana a lo que originalmente aconsejé.

Un pariente había vuelto de sus vacaciones. Pariente promedio, conocimientos intermedios fotográficos, nada espectacular, pero con algo de nociones sobre la composición. Este pariente empezó a mostrar sus fotografías del viaje y alguno que otro vídeo que había tomado, compaginado con algo de música. Y allí algo hizo que mis manos empezaran a temblar. Más allá de los destinos paradisíacos que había recorrido, había encontrado belleza en lo mundano, en lo de todos los días y en situaciones que hasta yo mismo era capaz de encontrar en mi propia ciudad. No se trataba de un fotógrafo renombrado, tan solo un pariente promedio pero sin embargo esas imágenes y esos vídeos hicieron que surgieran profundamente las ganas de crear. Las ganas de hacer algo.

La noche siguiente salí a la calle, tome una mascara que había comprado impulsivamente y el traje que utilicé en la boda de un amigo y me puse a disparar. La fotografía que encabeza este articulo fue el resultado. No es nada espectacular, no tiene una gran creatividad, pero me forzó a salir del bloqueo. Esa creatividad manifestada por alguien cercano, por alguien que con menos conocimientos había logrado algo creativo, hizo que dentro mio necesite y deba salir a crear algo por mi.

La inspiración puede llegar de cualquier lado, pero si es de una fuente cercana a ti, es una explosión en la cara. Un golpe directo a la cabeza que te hace salir corriendo a crear. ¿Estas bloqueado? Únete al club fotográfico más cercano que tengas. Ve a las clases más básicas, donde enseñen que es la velocidad de obturación o la apertura de diafragma, por más que ya lo sepas y hasta puedas dar clases tu mismo. No vayas a aprender, ve a inspirarte con lo que hagan los demás. Ver el trabajo de los demás, viendo que ese otro es un simple estudiante como tu, es mil veces mejor que navegar por el sitio de tu fotógrafo favorito. Convierte a aquellos aprendices en tus fotógrafos favoritos y entrevistalos como si fuesen estrellas internacionales.

La inspiración puede estar en los grandes fotógrafos, pero la verdadera inspiración – la realmente inspiradora – está en tus pares.