Durante Octubre del 2012, parte de Estados Unidos fue azotada por el huracán denominado Sandy. Con un costo humano de 253 personas, se convirtió en la segunda catástrofe natural del país. Más allá del terrible resultado de este evento, parte de todo lo sucedido dejó un legado que no hay que olvidar y una de las mejores formas de lograrlo es a través del arte.

Coke Wisdom O’Neal sufrió la inundación de su estudio en Brooklyn, con aguas por arriba de la rodilla, que una vez disipadas dejaron un resultado algo interesante. Dentro de las pertenencias dañadas, habían algunas fotografías Kodakchrome que tras estar bajo el agua varias semanas tomaron un tinte algo especial.

Las siguientes imágenes muestran tres de estas fotografías, que tras el paso de la tormenta se convirtieron en unas especies de acuarelas, como una mezcla entre la fotografía y el arte:

Originalmente se pensó que las imágenes eran negativos que nunca fueron revelados y por la acción del agua (y vaya saber que compuestos arrastrados por esta) produjeron la fijación de sus químicos y posterior revelado. Ya hemos visto que ciertas aguas tienen este un poder parecido, pero con la ayuda de los quimicos adecuados. Jeremy Lynch sumergía sus negativos en las aguas del lago Ontario, profundamente contaminado, y posteriormente los revelaba, ya que esta agua solo afectaba el actuar de los químicos, no actuaba como revelador en si.

Hoy ya se sabe, previa entrevista con el fotógrafo que las encontró, que se trataban de transparencias viejas de su familia; dato que igualmente no quita el carácter interesante del efecto del agua en ellas. Estas tres imágenes, junto con el resto, están en exposición permanente en el museo de Manhattan, junto a otras obras inspiradas – y causadas – por otros desastres naturales, como el tornado de 2011 en Tuscaloosa o los incendios forestales del 2007 en California.