Hoy, en la serie Entender a los maestros, vamos a ver la figura de Henri Cartier Bresson, el fotógrafo más famoso de todos los tiempos. Muchos le tienen en un altar. Otros piden que se le baje. Desde luego es uno de los más nombrados y recordados. Pero veamos su forma de trabajar y expresarse con una cámara.

cartier bresson

  • Cartier Bresson fue un fotógrafo con alma de pintor, con unas manos más inclinadas a expresarse con un pincel que con una cámara, pero consciente de la fuerza de la Leica, la cámara que definió su forma de trabajar. Podía disparar rápido porque conocía muy bien cómo funcionaba.

  • No es sólo ser fiel a una marca, sino a una forma de fotografiar. Para poder plasmar la realidad no tienes que invadir el espacio de lo retratado, ya sea una persona o un paisaje. La discreción que permite una cámara pequeña, que puedes llevar siempre encima, y que tiene una calidad sin igual, es uno de sus secretos. Sus fotografías más famosas hubiesen sido imposibles con una de formato medio o una réflex con un potente zoom.

  • Lo que nos lleva a la segunda característica de la forma de trabajar de Cartier Bresson, que es el uso de las ópticas fijas. Su cámara telemétrica, por su sistema de visión, no es compatible con un objetivo zoom, pues siempre ves lo mismo a través de su visor. Unas discretas marcas delimitan el campo de visión del objetivo empleado. No ves la distorsión de un angular o la compresión de un teleobjetivo. Por eso, los objetivos ideales para trabajar con ella son los 50 mm, que parece ser que era el más empleado por nuestro reportero (también tiene marcas para 35 mm y 90 mm). Trabajar con una sola óptica, o un reducido número de ellas, nos ayuda a definir nuestro estilo. Todas las fotografías de Cartier Bresson carecen del artificio de una visión angular distorsionada o la aparente simplificación de un teleobjetivo. Él se acercaba a las cosas con un esquema compositivo en la cabeza.

  • La composición, otro de los pilares de la fotografía cartierbressoniana, es clave en su obra. Como hemos visto en otras ocasiones, gracias a su formación pictórica, era capaz de trasladar el mundo en tres dimensiones a las dos dimensiones de la imagen plateada. Ese traslado no es aleatorio. Es fruto de una cabeza ordenada con la mirada educada. El fotógrafo tiene muy claro cómo hay que colocar los elementos en la imagen para que funcione. La clave de sus composición está en la geometría. Veía el mundo como un todo ordenado y sólo tenía que delimitarlo en las proporciones del negativo.

  • Es un fotógrafo que sigue una regla que a muchos se les olvida con una cámara digital entre las manos. El disparo que haces tiene que ser lo mejor posible. Y el siguiente tiene que mejorarlo. Cuando vemos sus hojas de contacto, cada negativo es perfecto, pero siempre se ve superado por el siguiente. Hace varios disparos para encontrar la mejor definición de un paisaje, como podemos ver en la fotografía del tren de vapor Arizona 1947, pero cuando se enfrenta a un retrato cree siempre en la primera impresión, en el primer amor. Así sucede por ejemplo en el retrato a los Curie, que se hizo nada más abrir la puerta, o en la fabulosa México 1934, en la que sorprende a dos amantes en la cama.

  • Y también pasó a la historia gracias a sus contactos y la forma de relacionarse con ellos. Los que le conocieron suelen destacar su gran cultura y su forma de relacionarse con los demás. Ser fotógrafo no consiste sólo en hacer fotos. Él fundó la agencia más famosa de fotografía, y tenía acceso a las más importantes personalidades del mundo de la cultura, las ciencias y la política. Y la puerta de acceso es la calidad del trabajo, la seguridad en lo que haces. Y tener don de gentes por supuesto. Aunque esto no es fundamental.

Henri Cartier Bresson es un espejo para muchos fotógrafos. Tiene también sus detractores, como toda gran figura, pero hay que reconocerle que encontró una forma de mirar que todavía hoy sigue siendo imitada por una legión de seguidores.