Recientemente una foto del mutimillonario cofundador de Google Sergey Brin sentado humildemente junto a otros pasajeros en el metro de Nueva York con sus Google Glass sorprendió a la opinión pública. Dentro de unos meses está curiosa imagen podría volver a repetirse de camino al futuro aeropuerto de Google que está planeando situar la compañía muy cerca de Silicon Valley.

aeropuerto de Google

El gigante informático está muy cerca de completar el acuerdo con la empresa propietaria del aeropuerto por un valor de $82 millones. De cerrarse el acuerdo, el aeropuerto privado de Google abarcaría 29 acres, es decir, unas 12 hectaréas que incluirían una terminal ejecutiva, varios hangares y un espacio especial para los jets privados de los socios más importantes de la compañía.

Para los que se preguntan porque una empresa como Google necesita tener su propio aeropuerto tenemos que recordar que en 2011 se descubrió que la compañía poseía una flota de 8 aviones privados que eran utilizados por los más altos cargos de la empresa, como Larry Page y Eric Schmidt.

El aeropuerto de Google produciría unos gastos de alquiler anuales de $2,6 millones y por lo menos unos gastos de varios cientos de miles de dólares relacionados con el combustible. La nota indica que se necesitarán a 200 obreros para la construcción de la nueva zona privada y se generarán 36 puestos de trabajo permanentes.

El contrato de arrendamiento propuesto es de 50 años, por lo que Google se asegura de disfrutar de esta nueva zona exclusiva en un futuro lejano cuando quien sabe que tipo de productos puede comenzar a vender, o si necesitarán este aeropuerto para otras situaciones que no sea el transporte privado de sus ejecutivos.

aeropuerto de Google

También se ha asegurado recientemente que Google ha colaborado en la financiación de la renovación del Campo de Aviación Moffett de la NASA, seguramente con alguna intención oculta. Ya se escuchan rumores que enlazan la adquisición de este nuevo aeropuerto privado y la ayuda ofrecida a la NASA con una forma de entablar una relación más próxima con la agencia aeroespacial de los Estados Unidos para por ejemplo poder ofrecer a sus clientes en un futuro cercano la posibilidad de realizar vuelos suborbitales que se encuentren en la frontera del espacio y así abrir una nueva vía de negocio en la compañía que reportará grandes beneficios.