Hoy en día uno de los aspectos que acaparan la atención en un smartphone es la cámara. Hacer fotografías con él, en cualquier momento, y compartirlas en las redes sociales es uno de los usos constantes, que han dado alas a aplicaciones como Instagram. Puede ser interesante, visto este fenómeno, echar la vista atrás y preguntarse: ¿Cuál fue el primer teléfono móvil con cámara incorporada? Y así llegamos, casi once años atrás, al que nos ocupa hoy, en esta primera entrega de teléfonos móviles míticos que marcaron una época, y ahora ya recordamos con nostalgia. El Nokia 7650.

Nokia 7650

En 2002, todavía era lo más común ver la aparición de teléfonos móviles con pantalla en blanco y negro, e incluso varios con antena externa. No era demasiado habitual ver nuevos lanzamientos con pantallas a color, y mucho menos que los que llegaban fuesen de gama baja, o asequibles para el público mayoritario. Y es que los terminales mejor considerados entonces eran los más pequeños, aún no interesaba demasiado contar con especificaciones punteras. No hacía tanto tiempo de los teléfonos que apenas cabían en el bolsillo; contar con nuevos modelos que cabían en la palma de la mano era revolucionario.

Nokia 7650
Por su parte, Nokia ya se había entregado a la producción de terminales para todas las necesidades y bolsillos, estrategia que le llevó a acaparar el mercado por mucho tiempo. Una posición similar a la que tendría hoy en día Samsung: diversificar la producción para liderar las ventas. Por tanto, no todo se reducía a terminales baratos, que resistían el paso de una apisonadora e incluso incorporaban linterna. Nokia apostó bien temprano por meter pequeños ordenadores en nuestros bolsillos, más allá de simples teléfonos o incompletas PDA. Se trataba de unificar dispositivos. Y su primera gran baza fue el Nokia 7650.

Con la experiencia de los Symbian anteriores, como el Handheld Psion Series 5, o el 9210 Communicator, se rediseñó la interfaz para adaptarse a una pantalla única y a un formato estandarizado que abriría el camino a una larguísima lista de sucesores: joystick de 4 direcciones más pulsación central, responder / colgar, cambio de caracteres (ABC), borrado (C), dos botones de selección para las opciones de las esquinas inferiores de la pantalla, y Menú fueron las teclas que incorporaba, además del teclado numérico oculto tras una barra deslizable. Así nació Symbian S60, el cual sería adaptado multitud de ocasiones para sucesores tales como el 3650, el 6600, el N70 o incluso el 5800 XpressMusic, el smartphone que sirvió a muchos como puerta de entrada a terminales que hacían algo más que llamar y tomar fotografías. Las especificaciones del Nokia 7650 eran las siguientes:

  • Medidas: 114 x 56 x 25 mm.
  • Peso: 154 gramos
  • Cámara VGA
  • Pantalla de 4096 colores
  • Resolución de 176 x 208 píxeles
  • Memoria de 3’6 MB
  • RAM de 0’4 MB
  • Memoria ROM de 16 MB (destinada al sistema)
  • Batería Li-Ion 830 mAh
  • GSM-GPRS 900/1800
  • MMS
  • Bluetooth
  • Puerto de Infrarrojos
  • Sonidos polifónicos

Nokia 7650

Esa cámara VGA fue lo que le impulsó a la fama (lo cual no implica a unos buenos niveles de ventas). Ser el primer móvil con cámara de fotos era más impactante de lo que puede parecer. Recordemos que en 2002, aún había una gran parte de la población que nunca había manejado una cámara digital, y que apenas sabían de ellas por no haber pasado de las analógicas. Así se contextualiza mejor lo que suponía sacarse el teléfono del bolsillo (de un tamaño más que aceptable para entonces) y poder sacar una fotografía, verla en el acto en su pantalla, y borrarla o continuar haciendo más. Nokia, consciente de que esto era un auténtico filón, centró la cámara en la campaña publicitaria de la época del Nokia 7650:

Nokia 7650
Naturalmente, no era la cámara la única de sus bondades. A nivel interno, tenía todo tipo de aplicaciones nativas orientadas especialmente a la productividad. Por supuesto, de una forma que en 2013 nos puede parecer muy rudimentaria, pero que era bastante innovadora y satisfactoria en aquellos momentos. De hecho, tenía lo más elemental que se le podía pedir a una PDA en aquellos momentos. E incluso aceptaba aplicaciones Java, si bien nos podía costar una fortuna descargar unas cuantas con el sistema de SMS premium que tantos beneficios dejó hasta la irrupción de las tiendas propias de aplicaciones.

El Nokia 7650, a pesar de todo lo revolucionario que incluía, no logró posicionarse entre los más vendidos. Un motivo evidente era su altísimo precio: unos 600 dólares. Otro motivo algo más difuso puede ser que éste era un terminal adelantado a su tiempo. En 2002, el número de usuarios de internet era más bien reducido, por lo que difícilmente podía hacerse un sitio destacado en el mercado un terminal que proponía acercar la experiencia del ordenador al teléfono móvil, unido a novedosos extras, como tener Bluetooth, un puerto de infrarrojos, o una cámara VGA que sacaba fotografías como ésta:

Nokia 7650

Ser atractivo para cualquiera que lo viera anunciado o en manos ajenas, no justificaba el alto precio del Nokia 7650 para muchos. Y menos cuando aún había pocas posibilidades sociales, y era más bien un gadget destinado al autoconsumo, en el que los recursos satisfacían necesidades individuales. En cualquier caso, tenemos mucho que agradecerle a Nokia por su valentía con terminales como el Nokia 7650 -el primero-, y sus sucesores: 3650, 6600, 3230… Fueron quienes abrieron un camino posteriormente rematado por RIM, Apple, y Google, y que tanto nos ha dado a los consumidores.

Así y todo, ya sabemos que Nokia no es la que era. Llegó a caer estrepitosamente, y está en momentos de esperanza de cara a reemplazar el obsoleto Symbian por Windows Phone, su gran apuesta en software, abanderada por la gama Lumia. Sería una genial noticia volver a verle en lo alto, no necesariamente desbancando a otros, sino compartiendo buenos resultados con los que ocupan el lugar otrora suyo. Justicia histórica para quien significó tanto en la telefonía móvil.