La historia del último rollo de Kodachrome es más o menos conocida. En 2009 Kodak anunció que dejarían de fabricarlo y Steve McCurry, sin duda el fotógrafo al que primero se asocia este carrete por fotos como la archiconocida «La Niña Afgana» se puso en contacto con la marca para pedirles el último rollo. A cambio, el buscaría hacer con el 36 fotografías que sirviesen como homenaje a la más famosa película de diapositiva (y de más complejo revelado) que irían a parar al George Eastman House International Museum of Photography and Film. En este periplo fue acompañado por un equipo de National Geographic para documentar la historia que ahora podemos ver en este vídeo:

Después de una pequeña biografía de McCurry y de oírle hablar de su larga relación con el Kodachrome, el fotógrafo carga el último rollo en su Nikon F6 y comienza el viaje. En esta especie de road movie buscando exponer las últimas 36 diapositivas de Kodacrhome asistimos a la vez a una clase magistral y a una íntima conversación con uno de los fotógrafos vivos más relevantes de la historia, tal vez el que ha sido capaz de leer la luz con mayor delicadeza. Aunque afortunadamente no es difícil encontrar un vídeo en el que oir hablar sobre fotografía a Steve McCurry, esta es una gran oportunidad para conocerlo de una forma más cercana.

Steve McCurry con el último rollo de Kodachrome

En plena era digital en la que habitualmente se dispara primero, se mira el histograma después y finalmente se juzga la imagen obtenida, el vídeo nos reencuentra con otra forma de hacer fotografía. Si la fotografía química per se nos obliga más a la reflexión por no poder revisar la toma al instante y tener un número de fotografías limitado, en este último rollo de Kodachrome esto era aún mas acusado: eran las últimas 36 fotografías que se tomarían con esta película, no habría otro rollo para volver a intentarlo.

Pese a que haya dejado de fabricarse y de revelarse, la huella de Kodachrome sigue tan patente que incluso la Fox ha comprado los derechos para producir una película sobre la muerte de este mítico carrete. Si McCurry quería hacer un digno homenaje a esta película y su añorada riqueza tonal y su viveza de tonos, vista la repercusión lo ha conseguido.