La fotografía macro es verdaderamente fascinante, con sus colores y detalles. Para los que no conocen, es bastante evidente cuando analizamos la etimología de la palabra: macro es grande, agrandamos el tamaño de objetos pequeños. Por ejemplo, los insectos son un sujeto preferido para la fotografía macro. Aunque también se puede implementar para, por ejemplo, investigaciones científicas, también se puede hacer por puro placer o para practicar. Muchas cámaras vienen equipadas con un modo macro que no se corresponde exactamente con la realidad, por eso, hoy vamos a dar algunos consejos relacionados con la fotografía macro.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es el equipo. Bueno, malo, de cualquier forma se pueden conseguir buenas tomas con close-up si sabemos cómo hacerlo. Pero, para que sea una fotografía macro “de verdad”, podemos optar por usar equipo especializado que sería un objetivo macro para una cámara DSLR. Hay algunos trucos caseros para convertir un lente normal a través de algunos tubos en un lente macro improvisado, pero ya que estamos replicamos los consejos de Mario Pérez sobre los mejores equipos para macrofotografía: lentes con una distancia focal entre 50 y 90mm, con un valor de f/ bajo –que se traduce en una gran apertura de diafragma- alrededor de f/2.8. Por ejemplo, para Canon contamos con el objetivo EF 50mm f/2.5 USM que cuenta con macro. Los objetivos macro pueden enfocar a distancias muy cortas, lo que nos viene perfecto para fotografiar a nuestros objetos diminutos.

Jason D. Little tiene unas fantásticas fotografías macro y nos recomienda que lo primero que tenemos que hacer, una vez que tenemos definido el equipo que vamos a usar, es familiarizarnos con el objeto de nuestra fotografía. Cada cosa tiene sus detalles, y esto es recomendable no solamente para la macrofotografía sino también para cualquier otra actividad: saber qué es lo que vamos a hacer. En el caso de los insectos, que son los favoritos de la macro, tenemos que conocer su comportamiento, saber cómo pueden llegar a responder si se acercan humanos,  aunque también es válido para las flores y las plantas que no tienen “comportamientos” que podamos ver a simple vista.

Otro aspecto fundamental es la práctica. Podemos tener planeado todo un día de campo para probar un lente nuevo, pero si no practicamos con anterioridad será en vano. Es una frase completamente trillada, pero por un motivo: la práctica hace la perfección. Además, también tenemos que acostumbrarnos al equipo que estemos usando, saber cuáles son sus posibilidades y sus límites. Así como nos tenemos que familiarizar con nuestro objeto, también tenemos que hacernos amigos de nuestro equipo. Y, ya que estamos, si vamos a hacer una salida para fotografiar en el campo, tenemos que llevar la vestimenta adecuada para poder hacerlo, para poder garantizar la comodidad donde quiera que estemos.

El autofoco puede ser la opción más facilista en cualquier otra situación, pero en la macrofotografía es directamente un pecado. Cuando salimos a fotografiar insectos o flores, tenemos que usar foco manual porque si no perderemos demasiado tiempo a que el mecanismo del autofoco termine de decidir dónde quiere enfocar a una distancia tan corta. Por otra parte, también es recomendable hacer foco con anterioridad.

Para ir cerrando, un consejo que tiene que ver con la personalidad. La fotografía macro requiere mucha paciencia, no solamente con nuestro objeto sino también con nosotros mismos. Para hacer una única toma muchas veces tenemos que esperar un buen tiempo, y además, puede que no nos salga tan bien como habíamos imaginado y tengamos que empezar de nuevo. De cualquier forma, es muy recomendable meterse con la fotografía macro: requiere paciencia pero es muy gratificante.