Cuando eres de los pesos pesados de una empresa, no te queda otra que decir que tienes todas las de ganar, incluso si tu concepto de ganar está marcado sólo por números de ventas, pero no tienen en cuenta otros muchos factores que también influyen en la guerra de teléfonos móviles.

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Para empezar, el concepto de ganar de Schmidt parece ser algo parecido a que Samsung y los holdings fabricantes de ARM se lleven la mayor parte del dinero; aunque bien es verdad que para Google, Android es sólo un medio para que las personas usen sus servicios y vean su publicidad, el core business de los de Mountain View.

Las cifras de Android son impresionantes, las ventas van mejor que nunca, eso nadie lo puede negar. Las cuotas de mercado rozan un abrumador 70%, impensable para otras marcas. Pero los números no son todo lo que interesan en una guerra que cubre muchos más aspectos que un simple número, como la calidad en los aparatos, que dependen de cada fabricante o las aplicaciones que dependen de desarrolladores independientes.

Modelo Android

¿A qué me refiero? A cómo se venden actualmente los móviles con Android. Muchos lo sabrán, la estrategia es, simplificando mucho, como sigue: Google libera una nueva versión de Android, tres meses antes de que esta sea pública los fabricantes ya la pueden testear, por lo que van planificando el lanzamiento de terminales. Una vez que la versión es pública, a veces acompañada de un terminal Nexus, empresas de terceros, como Samsung o LG, presentan sus terminales al público, aunque muchas veces con versiones anteriores a la que se ha presentado; dependiendo de la gama. A partir de la salida de los terminales de terceros, la decisión de actualizarlos o no recae enteramente sobre ellos o sobre las operadoras, ya que el sistema sufre profundas modificaciones; los Nexus son los únicos terminales que tienen asegurado un soporte aceptable.

Aunque no lo parezca, esta idea de licenciar Android a terceros, es parte del core business de Google: se trata de crear un mayor pastel que repartir. Schmidt admite que hay partes negativas en este modelo, como es el ceder ganancias a otras empresas y terminar con un pastel que no puede ser controlado por Google, por lo que no pueden controlar la experiencia de uso de Android que la mayoría de usuarios finales va a tener.

En cuanto a las aplicaciones, todas se rigen por Google Play, las que no pasen por esta tienda pasarán por otros medios de distribución, pero no las tendremos en cuenta. Para poder publicar en Play necesitas una licencia de desarrollador, que la compras a Google por $25 dólares de por vida. Una vez tengas tu aplicación lista, la envías a Play y, sin ningún tipo de verificación, es publicada en la tienda algunas horas después. Como muchos usuarios hacen gala, en Android la mayoría de aplicaciones son gratis, pero no todos los desarrolladores tienen ganas de invertir su tiempo sin recibir nada a cambio, y como muy pocos usuarios compran apps en Android, se deciden por el camino que más beneficia y el que le interesa a Google: la publicidad. Esto resulta en muchas aplicaciones sin utilidad real llenas de publicidad de AdSense que están en el top de más descargadas de forma artificial.

Siguiendo con la monetización de estas aplicaciones móviles, hay un muy buen informe que se puede resumir de la siguiente manera: Android es la tercera plataforma que genera beneficios más altos sencillamente por el número de gente que lo usa, no porque sus usuarios compren aplicaciones o gasten demasiado dinero en ellas, cultura que sí está presente en las dos primeras (BlackBerry y iOS), incluso en la cuarta, Windows Phone. Cabe mencionar que la relación de rentabilidad es más alta en Windows Phone, es decir, menor número de personas que producen más dinero para el desarrollador.

¿Realmente están ganando?

Aquí tengo serias dudas. ¿En serio ganar es sólo tener los números más altos? Me gusta pensar que no, que ganar significa no sólo tener unos buenos números, sino un ecosistema realmente bueno, una calidad de aplicaciones envidiables, conjugadas con unos desarrolladores realmente comprometidos con la plataforma y usuarios que disfrutan de la experiencia de uso de los terminales. Aquí es donde indiscutiblemente gana Apple, aunque es verdad que Google está intentando atajar estos problemas con su gama Nexus (el Nexus 4 es, de hecho, un muy buen teléfono), con su interfaz Holo, cada día mejorando y un Play que intenta poner algunas medidas de seguridad básicas…después de años funcionando y llena de aplicaciones repetidas, sin intentar cortar esa libertad que tienen los desarrolladores, que sólo repercute en que haya mayor número de aplicaciones con publicidad. Schmidt: ganar no es tener teléfonos desde 50€ libres ni tener aplicaciones gratuitas a borbotones.