Cuando Carlos Rebato reseñó el HTC One X el pasado mes de mayo, lo calificó como el mejor terminal Android que podía probarse entonces. Mucho ha llovido desde aquellos días y han aparecido terminales que le hacen una seria competencia, y que le adelantaron por la derecha. Por ello, la marca taiwanesa quiso sacar al mercado seis meses después una revisión de su buque insignia, y que hoy analizamos: el HTC One X+.

Diseño

Casi idéntico al del One X, no en vano este es sólo una pequeña revisión de aquel. Muy elegante, con un tacto bastante agradable. El problena es el habitual en pantallas de este tamaño: se hace casi imposible de manejar a una sola mano. Yo que tengo una mano grande he de cambiar el punto de agarre del terminal para pasar de deslizar hacia abajo el centro de notificaciones a pulsar el botón home, por ejemplo. Por eso creo que aunque sean muy llamativas y útiles para consumir contenidos, el tamaño óptimo de un smartphone tiene el límite en 4’2 o 4’3 pulgadas, si queremos un manejo cómodo.

Al margen de eso, el diseño es precioso, apenas cambiando algunos detalles respecto al modelo anterior, como los de algunos detalles en color rojo, por ejemplo los botones capacitivos -geniales- o el anillo de la cámara. Precisamente es la cámara lo que distorsiona un poco un diseño tan bueno, pues sigue sin convencerme que sobresalga de la carcasa unibody, aunque tampoco lo hace la posición del altavoz, que comentaré más adelante. Otra contrapartida es que el material gomoso posterior retiene la suciedad rápidamente.

Pantalla

Su tamaño es idéntico al de su antecesor, se mantiene en 4’7 pulgadas. La resolución de este panel Super LCD es de 1280 x 720 píxeles, lo que da una densidad de 312 ppp. Números y aspectos técnicos al margen, el resultado es magnífico. La pantalla se ve realmente bien, incluso desde ángulos muy forzados, y su diseño ligeramente curvo ayuda a su manejo. El pero que le pongo es que en exteriores no actúa igual de bien, con el brillo al máximo es difícil verla bien sin que aparezcan reflejos, punto en el que flaquea.

La saturación de los colores es adecuada, los muestra muy vivos y brillantes. La respuesta táctil es bastante buena, aunque en mi opinión HTC todavía no ha logrado alcanzar la fluidez del iPhone, que para mí se mantiene como la más natural. En conjunto, es una pantalla con un comportamiento excelente con los matices del uso en exteriores, que podría ser mejor.

Cámara

HTC nunca se ha caracterizado por equipar a sus terminales con cámaras punteras en el mercado de smartphones, y el One X+ no cambia esta consideración, al menos por mi parte. Aunque van mejorando, y la de este smartphone es capaz de ofrecer resultados bastante decentes, se quedan algo deslucidos si los comparamos con la competencia directa: iPhone 5 o Nokia Lumia 920, sobre todo.

Las fotos nocturnas siguen siendo bastante decepcionantes para un smartphone de este segmento, especialmente cuando hablamos de precios tan altos. Graba vídeo a 1080p con su cámara trasera, y a 720p con la delantera. La trasera mantiene los 8 megapíxeles, con una apertura f/2.0 y el flash LED habitual. Al final del post podéis ver varias fotos tomadas con el HTC One X+.

Algo que sí cuenta como ventaja es la buena aplicación nativa de la cámara que tiene HTC, que ha sido mejorada en las últimas revisiones de la interfaz Sense. Desde los efectos y filtros para añadir a las fotos, hasta el control de varios parámetros que tiene la cámara (ISO, saturación, contraste, nitidez…), y que personalmente echo de menos en iOS. También valoro muy positivamente la rapidez de su obturador (menos de un segundo), o detalles como poder hacer fotos mientras se graba vídeo, tanto durante la grabación como viéndolos después.

Rendimiento

El cambio más notable del One X al One X+ es el del procesador, que ahora es un NVIDIA Tegra 3 a 1’7GHz que mejora al que ya era uno de los mejor valorados este año. Quizás también influya el aumento de memoria disponible (este modelo es de 64 GB frente a los 32 del anterior), pero he percibido que la fluidez general del sistema se mantiene a pesar de instalar un gran número de aplicaciones, tener varios widgets en constante actualización, y cargarlo de contenido multimedia. En el caso del One X sí que noté una caída en el rendimiento cuando hice esto mismo.

La interfaz Sense también se ha actualizado, junto al sistema operativo. Así, este terminal tiene instalado Android 4.1.1 Jelly Bean, con la capa de personalización Sense 4+, que no aporta demasiadas novedades, pero que contribuye a esa ansiada fluidez que, sinceramente, han conseguido. La novedad más reseñable de Jelly Bean en este terminal es poder usar por fin el gran servicio Google Now.

Por su parte, la batería aguanta más, aunque sigue siendo insuficiente para usuarios que demanden un uso intensivo. Si además estamos en zonas de baja cobertura, o el terminal necesita pasar de una red a otra y va alternando, el drenaje será aún mayor. A pesar de que cuenta con una batería de 2100mAh (el One X tenía una de 1800mAh), es evidente que una pantalla así de grande demanda más para dar unos resultados satisfactorios.

Beats Audio

La alianza entre HTC y Beats se mantiene viva, y el fabricante quiere seguir aprovechando el tirón de los últimos años de este sello para atraer a quienes buscan el mejor sonido en un smartphone.

Del sonido del jack dependen los auriculares con que se escuche la música, y tampoco es momento de rescatar innecesarios debates sobre el sonido de unos Beats. Pero el altavoz posterior sí puede ser analizado. Y suena realmente bien, fuerte y nítido para ser tan pequeño, y estar introducido en un terminal con un grosor tan reducido.

El problema, como avanzaba en el apartado de diseño, es que al estar prácticamente plano en la parte posterior, se come el sonido cuando ponemos el terminal sobre una superficie. El iPhone lo soluciona poniendo el altavoz en la parte posterior, sobre el bisel. Aparte, el diseño del One X+ hace que sea imposible colocarlo erguido, y la solución pasa por ponerlo con la pantalla mirando hacia abajo.

Conclusiones

8/10

No hay argumentos para no señalar al One X+ como un gran terminal, y de lo mejor que tenemos ahora en el mercado Android (aunque no ‘el mejor’ a secas). Ha aparecido mucha competencia tanto en este segmento de pantalla -véase el Nexus 4- como en otros -sobre todo superiores, caso del Galaxy Note II o el HTC Droid DNA-. Y es que funciona de forma muy fluida, y Nexus aparte, la personalización de HTC con Sense es la mejor que podemos meter en un Android, muy por encima de Samsung y su TouchWiz. Si a eso le sumamos unos componentes que le sitúan en una inapelable gama alta, a falta de los nuevos terminales con pantallas Full HD y 2 GB de RAM.

No obstante, la salida del Nexus 4 por la mitad de precio que competidores como éste, deja en un lugar delicado a la gama alta de HTC, Samsung y compañía. El One X+ tiene un coste de 699 euros en España, el doble de lo que cuesta un Nexus 4 de 16 GB. Algunas características técnicas son algo inferiores, pero no que justifiquen esta abismal diferencia, cuando además las actualizaciones de HTC se hacen esperar muchos meses (hace unos pocos días llegaba de la del One X a Jelly Bean), y en el smartphone de Google son instantáneas. Por lo que mi conclusión es que este es un muy buen terminal, pero no puedo dejar de pensar en que puedo tener algo que también es muy bueno por mucho menos dinero.