No creo en que la cámara hace al fotógrafo, pero he de reconocer que en mi colección tengo una Rolleiflex igual que la de Richard Avedon, y trabajé con la EOS de Natchwey, y estoy buscando la Minolta de Cristina García Rodero. A partir de ahora ahorraré para comprarme la Fuji X-Pro1. Es la máquina que hemos estado probando estos días.

Fuji X-Pro1

Fuji es la marca que ha atraído todas las miradas en las ferias durante los dos últimos años. Su exitosa gama X tiene la culpa. ¿El secreto? Ser capaz de mirar al pasado y adaptarlo al presente. Son los primeros que se han dado cuenta de que los profesionales y los aficionados avanzados no queremos cuerpos de plástico, ni botones por doquier, ni cosas superfluas. Queremos objetos bien hechos, que trasmitan seguridad, que no parezcan que se van a romper entre las manos. Y sobre todo, queremos un buen sensor, que las fotografías no pidan un enfoque por software para sacar todo su potencial… Son pocas cosas: cuerpo robusto, fácil manejo, buenos objetivos y una inmejorable calidad de imagen. La Fuji X-Pro1 es una cámara que tiene todo lo que un fotógrafo puede pedir. Pero veámoslo en detalle:

  • El diseño está inspirado en las cámaras telemétricas que llevaron, y llevan, los grandes fotógrafos de la historia. Es un cuerpo robusto, de metal, que impone lo justo cuando la coges con las manos y te la cuelgas al cuello. Tiene un visor híbrido (óptico y electrónico) que te permite ver en todo momento la escena que estás fotografiando. Cuando quieres, eliges uno u otro o una combinación de los dos. Es una maravilla tecnológica que aumenta el tamaño (y el precio). Y le da ese aire clásico que tanto llama la atención. Muchos compañeros fotógrafos se la quedaban mirando con nostalgia unas veces, con deseo la mayoría. No haya nada mejor para trabajar: la luminosidad de un visor óptico con toda la información de uno electrónico. Lo mejor de dos mundos.
  • El cuerpo está hecho de magnesio y está recubierto de piel sintética muy agradable al tacto. Además tiene dos pequeñas protuberancias que facilitan el agarre de la cámara. Los diales con la información grabada (no serigrafiada que se pierde con el uso) y los botones están al alcance de los dedos y no hay que hacer contorsionismo para alcanzarlos. Creo que una cámara no necesita más botones que lo que tiene esta. Por ejemplo, con el botón Q (menú rápido) tienes todo al alcance de la mano. No tiene flash, pero podemos ponerle uno en la zapata. En alguna ocasión he dicho en broma que es una cámara que te queda bien cuando te miras al espejo con ella colgada al cuello.

Diales X-Pro1

  • La pantalla LCD tiene una tamaño de 3 pulgadas, algo que viene siendo habitual, pero lo llamativo es que tiene 1,230.000 de puntos y una tratamiento antireflectante que permite ver las fotografías con total comodidad en cualquier situación.
  • Pero la auténtica joya de la corona es el sensor APS-C de 16 Mp X-Trans CMOS sin filtro de paso bajo, lo que evita la pérdida de nitidez que tienen todas las cámaras, por la presencia del dichoso filtro. ¿Y cómo han conseguido quitarlo y evitar el efecto muaré, esa trama tan desagradable que se da, sobre todo, en los colores uniformes, como puede ser el cielo? Pues jugando con la aleatoriedad de la disposición de los fotodiodos RGB del sensor. Ya no siguen una estructura ordenada sino que simulan el comportamiento de la película química. El resultado es una nitidez y una calidad similar a la de los sensores de 24×36 mm. Además tiene el nuevo procesador EXR-Pro, lo que arroja unos resultados que no se esperaban en un sensor de este tamaño. Incluso con los ISO más altos, aunque pocas veces he tenido la necesidad de disparar a más de 1600. Por supuesto, graba vídeo en alta definición.
  • Gran parte de la culpa de la calidad es que el sensor, al no tener la cámara espejo, está situado a 17,7 mm de las lentes de los objetivos. Y esto supone que la luz llega hasta el sensor de la manera más limpia y precisa posible, y en mayor cantidad. Es la misma filosofía que emplea Leica en sus cámaras telemétricas. El enfoque automático es rápido de verdad, y funciona bastante bien en situaciones de poca luz, sobre todo con la última actualización del firmware, aunque todavía puede mejorar en rapidez.

Objetivos X-Pro1

  • Los objetivos son otro monumento a la calidad. Fuji ha tenido la amabilidad de cedernos tres objetivos con la nueva montura X. Son metálicos, robustos, con su anillo de diafragmas de 1/3 tercio de paso, y con un parasol metálico, como pocas veces se ha visto, que protege la lente posterior. Son fijas, que no son tan cómoda como un zoom, desde luego, pero la calidad que dan está en consonancia con el sensor. Muchos fotógrafos no necesitan más. Siempre digo que un zoom te hace vago y un fijo te hace creativo:
  1. XF 18 mm f2 R, equivalente a un 27 mm tradicional. Es el más compacto de los tres. Lástima que no sea un 35 mm, la óptica de los reporteros por excelencia.
  2. XF 35 mm f1.4 R, equivalente a un 50 mm (aproximadamente). Una luminosidad que te salva en los sitios oscuros.
  3. XF 60 mm f2.4 R Macro, equivalente a un 90 mm. Ideal para retratos.

Conclusiones

9,5/10

La FujiFilm X-Pro1 es una cámara que enamora a los fotógrafos profesionales y a los avanzados. «Es una cámara muy cara que no ofrece ultrazoom, ni efectos divertidos, ni tiene conexión wifi, ni pantalla abatible», dirán algunos… Pero es una cámara que da la calidad de imagen más alta que he visto hasta la fecha, por encima de mi cámara full frame. Y eso es lo más importante para alguien que ame la fotografía. Leica no está en lo alto por nada, sino por la impresionante calidad que han dado sus cámaras. Y ahora podemos tener algo muy parecido en nuestras manos por mucho menos dinero que una M9. Además, con el nuevo adaptador Montura-X especial podemos acoplar las mismas ópticas alemanas.

Tiene también cosas malas, como la pésima trampilla compartida para la batería y la tarjeta. Es lo más delicado con diferencia. O las tapas de goma de los parasoles, que se pierden al mínimo roce. También el dial de la compensación de exposición se puede llegar a mover involuntariamente. O la duración de la batería, un poco justa para una pro. Y siendo puntilloso, para ser una cámara con el apelativo pro, tiene que mejorar aún más el enfoque automático y el manual.

Son pequeñas cosas que me imagino solucionarán en un próximo modelo de una saga, que tiene mucho futuro, o con una nueva actualización de firmware (Fuji nos cambió a todos los usuarios que lo pedimos el sensor de la X10, quiero decir que son serios). Es una cámara para los que quieren lo mejor y lo saben apreciar. He disfrutado tanto con esta cámara que algunas veces he llegado a pensar en vender todo mi equipo profesional y comprármela en la primera tienda que pisara. Es una cámara para viajar por el mundo, para recorrerse la calle de arriba abajo. Es un sueño hecho realidad.