La manipulación de fotografías es moneda corriente hoy en día, pero frecuentemente nos preguntamos qué tan espontáneas son algunas de las fotografías consideradas icónicas por la humanidad. Por ejemplo, hace  algunas semanas les contábamos cómo una de las fotografías bélicas más antiguas fue, en realidad, escenificada por su autor Roger Fenton. Hoy, en PetaPixel descubrimos otro de los grandes engaños de la historia de la fotografía, esta vez a cargo de Hipólito Bayard. Este eterno rival de Louis Daguerre quedó muy disgustado después de enterarse de la invención del daguerrotipo, pues básicamente, siempre dijo que él inventó la fotografía primero.

¿Quién no querría adjudicarse tamaño descubrimiento? Sin embargo, Bayard tenía algunas pruebas para validar sus declaraciones. En un capítulo anterior de Historia de la Fotografía les contamos sobre el invento de Daguerre, pero en bastidores también estaba Hipólito Bayard, un inventor que era su rival y que siempre dijo haber sido el verdadero inventor de la fotografía. Bayard inventó su propio proceso de impresión de imágenes, pero cuando lo llevó a la Academia Francesa de Ciencias, François Arago, el secretario de la institución, le dijo que esperara un poco para hacer el anuncio. Bayard eligió creerle.

Pero Arago era amigo de Daguerre. Y poco tiempo después, la Academia de Ciencias escuchaba cómo Louis presentaba su flamante invento, y lo compraba por una renta vitalicia para el inventor. Cuando Bayard tuvo la oportunidad de presentar su invento, los de la Academia ya habían visto algo muy parecido y le dieron simplemente algo de dinero para que mejorara sus equipos. Por toda la vida, Bayard estuvo resentido hacia Daguerre –por lo que vemos, con justo motivo- pero no terminó allí. Creó la primera fotografía falsa llamada “Autorretrato de un hombre ahogado”, que pueden como foto principal de este post, para protestar el atropello de su compatriota. Escribió detrás de la imagen:

El cuerpo que ven aquí es el del señor Bayard, inventor del proceso que se les acaba de mostrar. Por lo que sé, este experimentador infatigable estuvo ocupado por más de tres años con su descubrimiento. El gobierno que ha sido tan generoso con el señor Daguerre, ha dicho que no puede hacer nada por Bayard, y el pobre hombre se ha ahogado. Ha estado en la morgue por varios días, y nadie lo ha reconocido o reclamado. Damas y caballeros, mejor se apuran a pasar, por miedo a ofender su sentido del olfato, pues como pueden observar, la cara y las manos de este caballero están comenzando a descomponerse.

Una treta bastante ingeniosa, aunque estamos seguros de que Bayard seguramente no quería ser recordado por la historia como el primero en montar una fotografía para mostrar un aspecto de la realidad que en realidad no ha sucedido. La importancia de esta imagen reside en que fue tomada en una época donde la fotografía tenía claras intenciones de ser un reflejo de la realidad, y no perseguía las aspiraciones estéticas que hoy encontramos en las fotografías montadas o manipuladas que podemos ver casi todos los días.

La foto, obviamente, es de mentira. Bayard no se suicidó. De hecho, es uno de los miembros fundadores de la Sociedad de Fotografía de Francia, y más adelante en su vida inventó un modo de impresión combinada. No será considerado el padre de la fotografía pero también tuvo lo suyo.