El correo electrónico presenta una dualidad que, seguramente, a más de uno nos ha sacado de quicio alguna que otra vez: por un lado es una importante herramienta de comunicación tanto a nivel personal como a nivel profesional (aunque existan herramientas más amigables como las redes sociales corporativas) y, como contraste, puede ser una herramienta capaz de mermar nuestra productividad si no sabemos gestionarla adecuadamente e, incluso, llevarnos hacia la frustración si nuestra bandeja de entrada se llena y no somos capaces de distinguir lo importante de lo que no lo es tanto.

Thunderbird logo

Nuestra jornada laboral no debería girar alrededor del correo electrónico para no perder el foco en las tareas que debemos llevar a cabo, de hecho, lo recomendable es fijar intervalos (lo suficientemente espaciados en el tiempo) para revisar el temido inbox y procesar los mensajes que tenemos (cosas que podemos responder rápidamente, mensajes que implican una tarea que debemos programar, asuntos que no dependen de nosotros, etc).

Existe una gran diferencia entre leer un mensaje y acometer la tarea que asocia (enviar un documento, responder un simple «sí», etc), de hecho, a todos nos ha pasado alguna vez leer un mensaje desde nuestro smartphone y pensar «vale, cuando llegue a la oficina le contesto» pero al llegar a la oficina, al estar el mensaje marcado como leído nos hemos puesto a realizar otras tareas o le hemos dado prioridad a mensajes que teníamos sin leer. Si usamos Thunderbird como gestor de nuestro correo, podemos asignar etiquetas (que llevan asociadas colores) para categorizar nuestros mensajes (urgentes, «cosas para hacer más tarde», «asuntos personales», etc) pero, en el caso, que no las usemos necesitamos recurrir a otras vías para localizar, por ejemplo, qué mensajes están esperando una respuesta.

Thunderbird controla los mensajes que hemos respondido (les añade un icono distintivo al igual que también lo hace con los que hemos reenviado), sin embargo, salvo que los distingamos a simple vista, no hay una manera rápida de localizarlos. Para solventar esta problemática, la extensión QuickFilter Unreplied nos puede ayudar a localizar los mensajes que, a pesar de haber sido leídos, no han sido aún respondidos, despejándonos así la bandeja de entrada (o la carpeta que estemos analizando) y ayudándonos a localizar mensajes y tareas que tengamos olvidadas.

Tras instalar esta extensión, que por cierto no requiere reiniciar Thunderbird, se añadirá un nuevo filtro rápido que nos permitirá mostrar únicamente los mensajes que aún no han sido respondidos, localizándolos rápidamente dentro de la carpeta que estemos visualizando. Aunque nos pueda parecer una funcionalidad muy simple, realmente, nos puede ayudar mucho si nuestro inbox está demasiado lleno y necesitamos localizar lo que es importante.