El concepto de la “cápsula del tiempo” es muy interesante. Lo vemos en películas, series, en proyectos llevados a cabo en la vida real, pero rara vez lo vemos llevado a la enésima potencia como en el caso de Trevor Paglen. Este fotógrafo tiene un proyecto llamado Last Pictures que planea enviar un disco con fotografías a un satélite como testimonio de la presencia humana en la Tierra. Estas fotografías deberían ser accesibles hoy, mañana, pero más importante dentro de mil millones de años, cuando –se supone- toda huella de la vida humana podría estar eliminada del planeta.

Junto con su colaboradora, la escritora Anya Ventura, Paglen se tomó el trabajo de seleccionar diferentes fotografías que no fueran únicamente valiosas estéticamente, pero que sirvieran para dar testimonio de la historia de la humanidad. Fue un proceso arduo, pero con la ayuda de 5 fotógrafos adicionales lograron reducir el número de la selección de 10000 a 500. Luego, llegó la difícil tarea de hacer que dichas imágenes sobrevivan en un período de tiempo tan largo.

Para hacerlo, Paglen se contactó con Brian Wardle, del MIT, quien se encargó de construir un recipiente lo suficientemente resistente como para alojar las imágenes. Usando silicona para su fabricación, este recipiente resistirá la difusión de las moléculas que de otra forma causarían que las fotografías se pierdan por siempre. Quizás durarían mucho, pero no lo suficiente. Y finalmente llegamos al segundo problema: tienen las fotos, tienen cómo guardarlas, pero ¿cómo enviarlas al espacio?

Después de muchas idas y venidas, finalmente la EchoStar Corporation, una compañía del estado de Colorado encargada del mantenimiento de satélites, estuvo de acuerdo. A fines de 2011, estaban a punto de terminar con la fabricación de un nuevo dispositivo, por lo que el equipo de Paglen tuvo un mes para asegurarse de que su disco de silicona estuviese funcionando correctamente. Después de las pruebas necesarias, finalmente el satélite con el disco en su interior –además de otras cosas que no nos interesan en este caso- será enviado al espacio el 20 de noviembre.

Al principio, imaginamos estas fotografías como un archivo, pero luego las empezamos a pensar como una película muda, como poesía. Tomamos decisiones estéticas. Y allí fue cuando comenzó a tener un impacto mi influencia artística. Estamos haciendo pinturas de cuevas del futuro. Muchas de las imágenes son enigmáticas. Hay historias detrás de las imágenes. ¡Lo suficiente para mantener a los aliens interesados!

Una divertida declaración del fundador del proyecto, Paglen. También se publicará un libro de fotografías llamado justamente Last Pictures, con la colección de las imágenes que, quizás, algunos hombres verdes estarán disfrutando en unos mil millones de años.