La división de fotografía química de Kodak está en venta. La multinacional americana, en su esfuerzo por evitar la bancarrota, ha puesto en venta los productos que han forjado su imagen de marca hasta hoy. El plan de Kodak es sobrevivir centrándose únicamente en la impresión y los servicios para empresas.

Ha pasado mucho tiempo desde el «usted haga las fotos, nosotros nos encargamos del resto» con el que promocionaron la primera Brownie -aquí un repaso por este y otros hitos de Kodak-, siendo la marca que más popular se hizo por llevar la fotografía al aficionado de a pie. Desde entonces sus carretes han pasado por las cámaras de casi todos los aficionados -¿quien no ha tirado un Kodak Gold o un Kodak Ultra en sus primeras fotos?-.

De su fábrica han salido sublimes películas usadas por los profesionales como la mítica Kodachrome -que después de registrar imágenes como la de «La Niña Afgana» de Steve McCurry se reveló por última vez hace dos años-, las Ektachrome y Elite Chrome discontinuadas en marzo, o las todavía vigentes TMax, Tri-X, Portra o Ektar.

Ahora todos estos productos, sus quioscos de revelado (más de 105.000 a día de hoy), papeles fotográficos, cámaras desechables y toda la alquimia detrás de sus divisiones Personalized Imaging y Document Imaging están en venta, y se busca comprador para el primer trimestre de 2013.

El propio CEO de Kodak, el vigués Antonio Pérez, había declarado en enero que estas divisiones eran rentables. Ojalá encuentren un comprador que sepan mantener este negocio y abastecernos de buenos carretes Kodak durante un tiempo, para ayudar a que la fotografía química siga existiendo a unos precios razonables. De lo contario, se convertiría en un nicho elitista que privaría a muchos de la experiencia de disparar en carrete.

Hay rumores además de que Efke ha tenido problemas en su fábrica (muchas de sus máquinas datan de los 70) y estarían replanteándose continuar la producción. En el otro lado de la moneda, Ilford y Fuji parecen ir viento en popa. Con seguridad se beneficiarán de la desgracia ajena.

En mi nevera, de momento, quedan Elitechrome y Ektar. Espero que no sean los últimos que compre.