Utilizar bien el flash (I)

La fotografía depende siempre de la luz. Los sensores son capaces de registrar cualquier atisbo de luz que les llegue, por mínimo que sea; lo único que si es tan pequeño nos veremos obligados a poner una baja velocidad de exposición, con lo que conlleva: registro de movimiento, falta de nitidez… Y para solucionar estos problemas tenemos dos soluciones, o subir el ISO o utilizar el flash. Con las últimas cámaras subir la sensibilidad ya no supone un suicidio, pues consiguen resultados excelentes con sensibilidades tan altas como 1600, pero se corre el riesgo de sacar fotografías faltas de brillantez, con ese punto luminoso que nos llama tanto la atención cuando vemos las revistas, o con un desequilibrio de luces muy marcado, o simplemente tenemos una cámara que a 200 ISO genera más ruido que una guardería a la hora del recreo. Para evitar estas situaciones tenemos que utilizar el flash, un sol portátil bastante difícil de utilizar, sobre todo cuando está encima de la cámara.

En estos artículos intentaremos desentrañar todos los entresijos de nuestro flash, saber qué es lo mínimo que debemos pedirle y que muchas veces, si queremos buenos resultados, tendremos que alejarlo de la posición que nos obliga a adoptar el diseño: encima de la cámara.

Un flash tiene dos partes fundamentales, que le permiten llamarse con todo derecho flash:

  •  Tubo de destello: es la luz blanca  del flash (5500 K), relleno de gas xenón, de gran potencia lumínica y escaso calor. Por su posición, genera una luz dura y dirigida.
  •  Generador: conjunto de cables y circuitos encargados de generar la luz y llevarla al condensador, donde se acumula toda la energía y se libera cuando es requerida. El condensador es el alma del flash.

A partir de estos dos elementos se construye todo lo demás: los controles manuales o digitales; el modo de exposición manual, automático o el más moderno TTL (through the lens) con sus distintas variantes…

Dominar los modos de exposición y entenderlos es fundamental para conseguir buenos resultados. En el mundo profesional se utilizan más los modos manual y automático que el TTL, cuyo uso se limita cuando uno va con prisa o no quiere complicaciones, aunque las tiene.

La potencia de los flashes se mide en Números Guía (NG). Los fabricantes prefieren exagerarlo, por alguna cuestión humanitaria seguramente. Está calculado, normalmente, para un ISO 100 y con un 50 mm. Su fórmula es:

 NG= distancia del flash al objeto x diafragma

 Por ejemplo, un flash con un NG 55 es capaz de iluminar un objeto a 5 metros con un diafragma 11 con un sensor a 100 ISO y con un objetivo de 50 mm. Pero esto no es así en la práctica. Por ejemplo, un flash de una reconocida marca que presume de ese número guía, lo tiene cuando se dispara con un tele medio de 105 mm, y que en realidad para las condiciones consideradas estándar, tiene un NG 42, es decir, es capaz de iluminar un objeto a 5 metros con un diafragma 8. Necesita un punto más de luz del que blasona a los cuatro vientos. Esto quiere decir que el objeto tiene que estar el doble de iluminado para que el flash consiga una exposición correcta. O que el flash es la mitad de intenso de lo que promete. Y eso es mucho.

Otro tema es la cuestión de la velocidad de sincronización, que depende de la comunión del flash con la cámara.

  • La velocidad de sincronización (sincro) es el lapso de tiempo (velocidad de obturación menor) en el que el sensor está totalmente descubierto al accionar el obturador de la cámara.

El problema que podemos tener si ponemos una velocidad más alta que la permitida es que una parte de la fotografía saldría negra, ¿y esto por qué pasa? Porque cuando disparamos salta la primera cortinilla y cuando ésta termina su recorrido sale la siguiente; en este proceso la velocidad siempre es constante, lo que varía es el tiempo que tarda en activarse la segunda cortinilla. Ese instante es la velocidad de sincronización.

Utilizar bien el flash

  • Cuánto más alta sea la velocidad de sincronización, mejor resultado tendremos en las fotografías que hagamos con luz de relleno que se utilizará sobre todo en exteriores iluminados. 1/250 mejor que 1/60.

Un buen flash se distingue por:

  • Ofrecer un buen NG (real).
  • Tres modos distintos de trabajo por lo menos: Manual, Automático y TTL.
  • Un cabezal basculante que permita rebotar la luz.Son los conocidos flashes tipo “cobra”.
  • Un buen sistema de alimentación.
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