Hace unos días comentábamos que uno de los grandes errores, bajo mi punto de vista, que había cometido Google con Google+ era la ausencia de un API que permitiese a las aplicaciones de terceros acceder a esta red social, es decir, no permitir que el usuario actualice su estado usando aplicaciones como HootSuite o Buffer. Si bien es cierto que Google+ está empezando a abrirse (y tiene una beta para «abrir» las páginas de empresas), el que parece estar haciendo todo lo contrario es Twitter porque, con cada vez más frecuencia, conocemos casos en los que cierra su API a distintos servicios y, la verdad, comienza a resultar extraño este giro sin mediar muchas explicaciones.

A principios del año pasado las suspensiones de las aplicaciones ÜberTwitter y Twidroid de Übermedia hicieron correr ríos de tinta pero, en el fondo, esta decisión no extrañó mucho porque Übermedia había violado los términos del servicio. Sin embargo, a principios de mes, Twitter cerró el API a LinkedIn (que unificaba las publicaciones) y esta misma semana le ha cerrado a Instagram la funcionalidad de encontrar amigos en Twitter.

Twitter ya ha comentado que quiere instaurar nuevos términos de uso de su API mucho más estrictos con el objetivo de «preservar la experiencia» del usuario, «proteger el servicio» y potenciar el uso de sus aplicaciones (frente a servicios y aplicaciones de terceros). Con este enfoque proteccionista, Twitter «le cerró el grifo» a LinkedIn para evitar que ésta se llevase la experiencia de Twitter a otras plataformas (aprovechando los tweets directamente para publicar en LinkedIn) y ahora le ha cerrado a Instagram una funcionalidad que, bajo mi punto de vista, no chocaba con Twitter ni le «robaba» protagonismo puesto que, simplemente, servía para buscar en Instagram a usuarios de Twitter.

Si bien Instagram puede aún publicar en Twitter (lógico porque genera contenidos en esta red social), este cierre sin aviso y sin explicaciones es un feo giro que parece más cercano a la rivalidad con Facebook que responder a un criterio claro del uso de su API (porque en Foursquare esta opción sigue funcionando sin problemas). Independientemente de que estén estableciendo una nueva política, ésta aún no está publicada y, por tanto, las reglas del juego deberían ser iguales para todos los servicios siempre y cuando no contravengan las normas impuestas; es decir, abrir o cerrar APIs de manera arbitraria es una práctica que creo que puede perjudicar a Twitter más que beneficiarla.

Gracias a las APIs de Twitter, numerosos desarrolladores han trabajado en servicios que complementan las funcionalidades de esta red social y, por ejemplo, nos permiten obtener estadísticas o localizar mucho mejor los temas del momento. Aunque Twitter sea la dueña de sus APIs, abrir y cerrar el acceso sin criterios claros (y normalmente para perjudicar a la competencia) no creo que sea la senda a seguir y hace que uno tenga la sensación de estar ante una especie de «dictadura» en la que los servicios que destacan son apartados de esta simbiosis pacífica evitando así que puedan crecer gracias a los servicios de Twitter.

¿Y a qué nos podrían llevar estas nuevas reglas de uso? Partiendo del hecho que el propio Twitter adelanta que serán estrictas y que quieren caminar por una senda en la que los desarrolladores realicen su trabajo dentro del propio Twitter, debo decir que no soy muy optimista con lo que podría venir y, la verdad, veo que con tantas restricciones (y con esa idea de potenciar los clientes propios) se pone en peligro el valor del ecosistema de aplicaciones y servicios que, bajo mi punto de vista, aportaban valor a Twitter.