Ahora que llega el verano por Europa y que quien más quien menos se anima a comprar nueva cámara de fotos o renovar videocámara, no está de más que intentemos aclarar uno de los principales problemas de la práctica totalidad de equipos captadores de imagen de la actualidad: el Rolling Shutter.

Seguro que esta palabreja no os dice nada, pero teniendo en cuenta que la práctica totalidad de captadores de imagen en la actualidad se basan en sensores CMOS, es un “problema” a tener muy en cuenta a la hora de adquirir equipamiento nuevo. Como podéis ver en la imagen, no es que el ventilador sea de diseño ni que la hélice esté cortada a la mitad. No, todo se debe a un problema de los sensores CMOS que no están diseñados para captar toda la información en un único instante de tiempo.

Hasta hace relativamente poco, no se veía este fenómeno, puesto que casi todos los sensores eran del tipo CCD (global frame) que capturaban toda la imagen en un único instante de tiempo. Con la llegada de los móviles con cámara y la minuaturaización de los equipos en general, se fueron popularizando los sensores CMOS: más baratos, más pequeños y de similar calidad a la del CCD. Pero traían en su propio diseño, su peor problema: no eran capaces de capturar toda la escena en un único instante, sino que iban “barriendo” la imagen de arriba a bajo en una determinada cantidad de tiempo.

Es por eso, que si mueves tu móvil (cámara de fotos o videocámara) de forma rápida mientras estás grabando; o si lo que grabas cambia de posición muy rápidamente (como la hélice del avión o las cuerdas de una guitarra), el sensor CMOS no es capaz de captar toda la imagen en un único instante de tiempo, sino que va a “trozos”. A medida que va bajando el barrido, el coche, la hélice o la guitarra cambia de posición y el sensor captar una imagen subrrealista. EL problema es que no afecta sólo a equipos domésticos (ni el mismísimo iPhone ha conseguido librarse de él), sino también a equipamiento profesional, que cada día emplea más a menudo sensores CMOS.

¿La solución?. Complicada, pero lo más práctico suele ser la utilización de plug-in para programas de postprocesado (como After Effects) que permiten corregir los desastrosos efectos del temido Rolling Shutter. Eso sí, no son la panacea, puesto que si el efecto es extremo, no hay programa que lo recupere. Para los que quieran profundizar un poco en el tema, aquí un vídeo de Panasonic con recomendaciones para minimizar este defecto de los sensores CMOS: