La próxima generación de consolas comienza antes de lo previsto, y sorprendentemente la primera consola en llegar no vendrá de Microsoft, Nintendo o Sony. Ouya es un concepto diferente a las videoconsolas comerciales al uso, y está “construida para ser hackeada” según sus creadores. Cada consola vendida se distribuirá en pack junto a un pequeño kit de desarrollo para poder crear videojuegos o software casero que permitirá a los más osados añadir o modificar las funcionalidades del dispositivo.

Ouya está obra de un equipo con una trayectoria bien conocida, liderado por el diseñador Yves Behar, que ha trabajado en proyectos como Jawbone Jambox, o OPLC (One Laptop Per Child) cuenta también con la presencia de Ed Fries, veterano de Microsoft en la era Xbox, y tiene el soporte de su CEO, la ex ejecutiva de IGN Julie Uhrman. La máquina está basada en el sistema operativo Android, de modo que en teoría cualquier juego ya programado para la plataforma de Google debería funcionar sin problemas en esta nueva consola que integrará una interfaz de usuario personalizada.

Pero ¿qué ofrece Ouya que no tienen sus futuros “rivales? He aquí su clave principal: con un precio de venta al público de 99 dólares, Ouya no se sustentará en la venta de grandes títulos, sino que todos sus juegos serán gratuitos al igual que sucede con una cantidad generosa de los juegos disponibles para Android, que se sustentan a base de publicidad — como Angry Birds — o mediante modelos “Freemium” que mediante micropagos permiten adquirir nuevas partes exclusivas para los juegos.

Algunas fuentes cercanas al proyecto que como podemos observar involucra a gente con mucha experiencia en la industria del videojuego, aseguran que todavía quedan muchas sorpresas que desvelar sobre esta consola, nueva aspirante en la guerra de sistemas que mantienen las tres grandes del videojuego. Y es cierto que todavía falta mucho que decir sobre Ouya, de la cual por el momento y hasta nuevo aviso no se conocen especificaciones técnicas más allá de su sistema operativo y su aspecto conceptual, así que todavía es pronto para aventurar si tendrá cabida en el hogar de un “gamer convencional” o por el contrario estará orientada a un público más “casual”. ¿Estaremos ante una nueva Polystation?