En la fotografía urbana lo más importante es la velocidad. Fracciones de segundo pueden pasar hasta que ese momento perfecto queda arruinado, ya sea por que nuestro personaje se movió o aquello que nos resultó interesante no esta más allí. Estar preparado y disparar a tiempo es la regla de oro cuando estas en la calle, cámara en mano.

Pero muchas veces el enfoque manual esta fuera de la cuestión ya que no hay suficiente tiempo. Depender de la velocidad de la cámara para seleccionar un punto de enfoque y enfocar no esta mal, pero la forma en que utilizamos esa capacidad varia mucho y puede tener resultados dramáticamente distintos. La combinación de una lente con una rueda de enfoque corta, más una situación nocturna que nos obligue a utilizar aperturas grandes puede derivar en un grave problema: el enfoque en cualquier otro lado en vez de el que queremos.

Los retratos urbanos siempre son una buena temática a fotografiar, siempre y cuando se respete la regla de oro de los retratos: enfoca a los ojos. Por alguna razón, si un retrato no tiene sus ojos enfocados, nunca se verá bien. Contados son los casos donde el sujeto puede tener sus ojos difuminados y aun así la imagen resulte interesante. Estamos configurados para mirar a los ojos a las personas y las fotografias no son la excepcion.

Combinando entonces esta cuestión de enfocar rápido sobre una profundidad de campo muy corta puede llevar a un resultado tan cercano a la perfección pero a la vez tan inútil: una fotografía enfocada en la nariz o en las orejas, dejando los ojos fuera de la profundidad de campo.

La solución es tan sencilla como efectiva: como ya hemos hablado de que solo debes utilizar un solo punto de enfoque, concéntrate en utilizar ese punto en uno de los ojos. Es tan simple como seleccionar el punto de enfoque central, apuntar a cualquiera de los dos ojos, esperar la confirmación, recomponer y disparar. Una vez que lo tengas interiorizado, el proceso es super rápido. Enfoque a los ojos, recomposición y disparo.

Al asegurarnos de que la cámara enfocó correctamente lo que queríamos, podemos continuar con la recomposición, donde ponemos los objetos y sujetos en el lugar que queremos de la imagen. De esta manera, los ojos perfectamente definidos están asegurados y la fotografía, si es que tuviste en cuenta los múltiples factores extra, será muy buena.

Esto es aplicable en cualquier situación, no necesariamente tienes que «atacar» desconocidos. Una reunión de amigos, un encuentro en la calle o un bar es un excelente lugar para poner en practica esta técnica, agilizando el proceso y haciéndolo cada vez más rápido. Al menos a mi, me ayudo a incrementar la cantidad de disparos exitosos.

Foto: Martin Sojka