Hace algunos meses nos enteramos que Kodak vendió su división de sensores como parte de una campaña para deshacerse de activos en un momento en el cual la compañía estaba a punto de declararse en bancarrota. La venta de Kodak Image Sensor Solutions a una firma californiana en noviembre del año pasado está teniendo efectos negativos sobre otros fabricantes de cámaras que tenían a Kodak como proveedora. Se trata de Pentax y Leica, que se han quedado sin sensores para sus próximos modelos.

La venta de la división estaba destinada a «salvar» a la compañía de una bancarrota inminente que, en definitiva, era inevitable. Pero ahora vemos cómo se están cosechado los resultados de esta decisión. Tanto Pentax como Leica están trabajando en las nuevas cámaras de formato medio que servirán de seguidoras a sus modelos 645D y S2, respectivamente. Por un lado, Pentax todavía no ha informado acerca de su nuevo proveedor de sensores. Por el otro, Leica está trabajando con la compañía europea STMicroelectronics.

Pero veremos algunos cambios. Son nuevos sensores y no será lo mismo, obviamente. Las novedades sobre la Leica S3 podrían ver la luz durante Photokina 2012, y los rumores indican que se trataría de un sensor CMOS «gigantesco». Esto es, por el momento, todo lo que se ha revelado de la S3 -nombre tentativo-. Para Pentax las cosas están un poco más complicadas, pues por el momento no cuenta con un proveedor -o al menos, eso creemos-.

Recordemos que Kodak viene en caída libre desde hace bastante: primero, la venta de la división de sensores. Luego, la declaración de bancarrota. También decidió dejar de fabricar cámaras digitales, una movida interesante, dejó de fabricar sus tres películas más antiguas y aumentó el precio de las restantes. Mientras que afirman que el negocio de las películas aún no ha muerto, Kodak desciende cada vez más a un abismo del que es dudoso que pueda salir. Y, según comprobamos, puede arrastrar a más con ella.