La complicada situación económica en la que nos encontramos inmersos ha llevado a muchas empresas a encarar la posibilidad de migrar hacia soluciones basadas en software libre o bien alargar el plazo de amortización de las licencias que han adquirido y estirar en el tiempo la adquisición de nuevas licencias que las reemplacen. Este último planteamiento, en la mayoría de situaciones es algo bastante normal puesto que muchos fabricantes ofrecen actualizaciones y parches de seguridad para sus productos aunque lancen versiones nuevas al mercado. Uno de los desarrolladores de aplicaciones del que últimamente se ha estado hablando es Adobe y sus agujeros de seguridad, algo que la compañía iba a reparar con parches de seguridad pero que, al final, han terminado derivando en muchos casos en instar a los usuarios a que adquieran nuevas licencias y actualicen sus productos a las últimas versiones lanzadas al mercado.

Se habían detectado vulnerabilidades críticas en Adobe Photoshop, Adobe Illustrator, Flash Professional y Shockwave y lo normal era esperar una serie de actualizaciones y parches de seguridad que resolviesen las vulnerabilidades detectadas pero, en contra de lo esperado, los usuarios de versiones antiguas de estas aplicaciones (por ejemplo Adobe Photoshop CS5.5) se han encontrado que el parche de seguridad consiste en adquirir una nueva licencia que permita actualizar su instalación a la versión más reciente de la aplicación (en el caso de Adobe Photoshop migrar a la versión CS6).

Concretamente, exceptuando que el parche de seguridad de Shockwave es gratuito, no hay posibilidad de parchear ninguna versión antigua de Photoshop, Illustrator y Flash Professional y los usuarios que quieran trabajar sobre un software seguro tendrán que abonar los «precios especiales» que Adobe ha fijado para realizar las actualizaciones (que oscilan entre los 250 dólares y los 99 dólares dependiendo de la aplicación). ¿Y qué pasa con los que no puedan actualizar? Según podemos ver en la ficha de seguridad de Adobe Photoshop, la compañía lo resume en algo muy simple: tener cuidado y no abrir archivos sospechosos o de los que desconozcamos la procedencia.

La verdad es que la práctica de Adobe sorprende un poco en las formas puesto que la «actualización de seguridad» realmente no existe y la vulnerabilidad, que se supone algo arrastrado en varias versiones anteriores a CS6, se solventa únicamente adquiriendo la nueva versión de la aplicación. Nadie puede negar que es una forma de captar ingresos pero, bajo mi punto de vista, es una práctica excesivamente monopolística y una falta de soporte a sus usuarios.