Todos sabemos sobre las impresoras tridimensionales. Hace rato que se viene hablando de ellas y tiempo atrás expliqué largo y tendido su funcionamiento. El único problema de las mismas es que su precio las convierte en dispositivos inaccesibles para los usuarios hogareños.

Ahora Sam Cervantes, quien fue el COO de la compañía de impresoras 3D MakerBot hasta el 2010, está tratando de hacer que esta tecnología llegue al mainstream. Su empresa, llamada Solidoodle, vende estas impresoras que si bien no poseen la calidad de las que fabricaba su anterior firma tienen otro enfoque. Solidoodle lanzó una impresora barata y simple de utilizar. Y puse barata en itálica porque cuesta US$499.

La impresora en cuestión ya está a la venta y el modelo más caro de todos llega a los US$599. Puede fabricar objetos de seis pulgadas de diámetro y realmente hace bien su trabajo.

Quizás esta no sea la impresora que haga la tecnología famosa y permita que esté en todos los hogares, pero es un avance inmenso ya que demuestra que se pueden crear este tipo de gadgets para usuarios como uno. No me parecería extraño que grandes empresas estén tratando de crear una a un precio razonable.