Vamos a desvelar un secreto. Bueno, un secreto a voces. ¿Nunca os habéis preguntado por qué un ebook es igual de caro que un libro en papel? Es evidente que el precio final del libro electrónico debe ser más barato después de ahorrarse tanto el canal de distribución físico como la encuadernación en papel. Entonces, ¿por qué valen prácticamente lo mismo en la tienda como en la iBookStore? La respuesta sorprenderá a más de uno: Apple (y las editoriales) inflan los precios en una práctica ilegal de monopolio.

Las editoriales contra Amazon

Nos situamos a principios del 2010. Hace dos años Amazon revolucionó el mundo de los libros electrónicos con su Kindle: un producto asequible capaz de almacenar cientos y cientos de ebooks. Con el objetivo de potenciar las ventas, realizó una agresiva campaña, rebajando hasta un 20% los best-sellers de las editoriales. La mayor parte de los libros más vendidos estaban a 9,99$ (unos 7€ aprox.), suponiendo un beneficio menor tanto a las editoriales como a los vendedores mayoristas de libros en papel.

Esto no gustó en absoluto a las grandes editoriales estadounidenses como Harper Collins, Hachette Livre, Simon & Schuster, Penguin y Macmillan. Se empezaron a poner nerviosas: ¿Serían ellas la próxima victima de las nuevas tecnologías como les pasó a las productoras musicales con iTunes? Las editoriales ceden los derechos de explotación de una obra literaria a los distribuidores digitales a la mitad del precio del libro físico y se dieron cuenta de que esto suponía un abaratamiento del precio final que no les interesaba para nada. En la mente del consumidor se ajustaría un nuevo baremo de precios y no estarían dispuestos a pagar por nada más caro de lo habitual, tanto en las futuras tiendas digitales como en las físicas.

En dos años, la venta de libros en papel disminuyó un 24,8%, mientras que las ventas de Amazon no hacían más que subir. Se hacía patente el temor a un monopolio donde el mismo Amazon establecería los precios con independencia de los criterios del mundo editorial. Pero entonces llegó un ángel vestido de manzana gigante: Steve Jobs.

Apple y las editoriales: pacto demoníaco

Como Walter Isaacson describió en la biografía de Steve Jobs, el difunto CEO de Apple vio la oportunidad de aliarse con las editoriales para frenar la escalada de ventas de su rival Amazon. Propuso que ellas serian las encargadas de establecer los precios de los ebooks, independientemente de los acuerdos con el resto de tiendas digitales. Mientas, Apple se llevaría siempre un 30% del precio final de venta.

La estrategia se basaba en que las editoriales tendrían que ir a Amazon para amenazarle con firmar a las mismas condiciones de Apple o sino, no le proporcionarían más títulos. Por su parte, Apple ejercería de matón de colegio, extorsionando a las plataformas de venta digital de ebooks para aceptar las condiciones de las editoriales. A simple vista, una estrategia que pasaba por encima de los derechos de los consumidores, beneficiando únicamente a las editoriales y en contra de un merado libre de venta digital.

Un pacto con el diablo que se saldó con el aumento de los precios finales de los libros digitales en todas las tiendas existentes y la perdida de catalogó literario en Amazon, que en dos años perdió más de 10.000 libros de las editoriales más potentes de Estados Unidos. Nunca volvió haber un acuerdo estable entre las editoriales digitales y Amazon. Atrás quedó esa cesión de derechos de explotación a la mitad del precio del formato físico. Todo gracias, en este caso, a la maquiavélica mente de Steve Jobs para deshacerse de la competencia y un afán insaciable de lucro por parte del lobby de los derechos de autor.

Una nueva batalla en los juzgados

Pero los consumidores no somos tontos. Desde 2011, el departamento de justicia de EEUU avisó tanto a Apple como a las editoriales, de una demanda del estado contra el precio elevado deliberado de los libros electrónicos y un monopolio para evitar la competencia en sector. Las autoridades sostienen que su actitud esta contribuyendo a ralentizar el libre crecimiento del mercado. Por su parte, las editoriales han declarado que no consta en ninguna parte algún acuerdo con Apple y quieren que el asunto se resuelva sin pasar por el juzgado, tratando de fijar un acuerdo con las autoridades competentes.

Si este pacto se hiciese realidad, afectaría al conjunto de la industria editorial mundial. Los consumidores notaríamos un abaratamiento de los libros electrónicos a precios nunca visto. Precios reales que se ajustan verdaderamente a los costes y beneficios reales que deberían tener las editoriales y los distribuidores digitales.

En la Unión Europea, el antiguo comisario de competencia Joaquín Almunia declaró:

“Debido a que el mercado de libros electrónicos esta creciendo muy rápido, estamos preocupados por el desarrollo de practicas que no existen para los libros físicos, tales como el monopolio entre editores sobre los precios finales. (…) Estamos colaborando estrechamente con el departamento de justicia de EEUU para investigar el asunto.”

Por tanto, nos encontramos ante un escenario que no es nuevo para Apple: una presión constante desde Estados Unidos y la Unión Europea para parar la practica ilegal de monopolio con las editoriales. Si se llegase a formalizar la demanda, podría ser una perdida de miles de millones de dólares tanto para las editoriales como para la propia Apple por ser la catalizadora de todo el proceso.

¿Y tu opinión como consumidor?

Es cierto que Apple ha sido retratado muchas veces como “el malo de la película”, pero la verdad es que son las editoriales las causantes de todo este asunto. Steve Jobs tan solo vio la oportunidad de aumentar sus beneficios, pero lo cierto es que la labor de Apple en la digitalización y comercialización de muchas obras literarias ha sido inigualable. Es el lobby de los derechos de autor norteamericano quien tiene el afán por mantener altos márgenes de beneficios pasando por encima de los derechos de los consumidores.

Como compradores tenemos el derecho de tener un mercado libre, sin monopolios o acuerdos ocultos que afecten al precio de los productos. El ahorro entre un libro en papel y un ebook está cifrado entre el 15% y el 30% de su precio de producción (hay que tener en cuenta los gastos de digitalización y marketing). Eso tiene que verse en el precio final, pero actualmente encontramos que vayamos a comprar a una librería o a la iBookStore, el precio es el mismo. Esperemos que en un futuro cercano, veamos una bajada notable de los precios de venta que fomente la lectura y una competencia sana.

Actualizado: Parece que se acabó lo que se daba. Si hace un par de horas escribía sobre la posibilidad de un acuerdo, todas las esperanzas se han roto. La agencia Reuters confirma que la fiscalia general de los Estados Unidos ha presentado hoy miso, una demanda antimonopolio contra Apple y los cinco grandes editores estadounidenses de libros. Apple no ha querido hacer comentarios al respecto pero todo apunta que la Unión Europea realizará una jugada similar. Desde AppleWeblog iremos ampliando la información.