Una de las tecnologías más prometedoras de los últimos es la que Microsoft lanzó como accesorio para su Xbox 360: Kinect, con un reconocimiento de las posturas corporales y los gestos del usuario increíblemente preciso y que ha dado muy buenos resultados.

Todos sabemos que desde que en la biografía de Walter Isaacson sobre Steve Jobs este se refiriese a una televisión propia de Apple como su «siguiente gran invento revolucionario«, los rumores sobre esa iTV no han hecho más que ir y venir. Lo cierto y verdad es que una televisión que llevase la marca y la innovación de Apple como características principales tiene todo el sentido del mundo y lo que tenemos ahora con el Apple TV no deja de ser un mero centro multimedia y que ha llegado a ser descrito por Tim Cook como un simple «hobby» para la compañía.

Pero entre las múltiples y misteriosas características que esa televisión podría tener una empieza a apuntar con fuerza, la de un conjunto de sensores que permitiesen revolucionar la experiencia y el control cuando nos sentásemos delante de ella. Una buena manera de conseguirlo sería la inclusión de un sensor tipo Kinect para poder interaccionar de manera más directa con el dispositivo mediante gestos.

La cosa no acaba aquí, y es que si en otras ocasiones ya se ha descartado la posibilidad de que Apple lance su propia consola de videojuegos, similar a la Xbox 360 o la PlayStation 3, la presencia de la compañía en la industria del videojuego es muy fuerte por otro motivo esencialmente distinto: el iPhone, el iPad y sobre todo el iPod Touch. Así, plataformas de juego portátiles como la Nintendo 3DS o la PlayStation Vita sufren verdaderos problemas para conseguir unas cifras de venta dignas en la App Store los pequeños juegos a precios asequibles como Angry Birds, Fruit Ninja, Jetpack Joyride o Infinity Blade causan auténtico furor.

La inclusión de toda esta línea de sensores apoyado en buen sistema de distribución de apps podrían provocar que esta televisión se convirtiese a su manera, en auténtica videoconsola de Apple. Una consola mucho más virtual, con un sistema de distribución de aplicaciones mucho más específico y con unos controladores distintos que quizá incluyesen una mezcla entre Kinect y las capacidades táctiles de un iPhone o un iPad. No conviene olvidar, tampoco, los esfuerzos de Apple por colocar ambos dispositivos como controles remotos para juegos mediante AirPlay y el actual Apple TV.

La Apple TV, iTV o como quiera que se acabe llamadno tiene todas las papeletas para la siguiente gran revolución de Apple. Un nuevo dispositivo que integrase las funciones de una televisión tradicional, del mismo modo que el primer iPhone lo hacía, pero que integre toda una serie de características y funciones que expandan su utilidad hasta niveles que nos cueste imaginar, como ocurrió con el iPhone en 2007.