Hoy daremos el puntapié inicial para una nueva sección en ALTFoto, una parte que sentimos que nos venía faltando y que hoy les entregamos. Creemos fuertemente que el pasado influencia al presente, y por eso les daremos, todas las semanas, un vistazo a algunos de los personajes, eventos e invenciones que significaron algo muy importante en la vida de los fotógrafos y en el arte de la fotografía. Para arrancar, hemos elegido algo muy representativo y que nos parece una forma genial de arrancar: la vida y obra de Louis Daguerre, por si no lo conocen, el inventor del daguerrotipo.

Louis Daguerre nació en 1787 en Francia, más exactamente en Cormeilles-en-Parisis. Desde joven se interesó por el arte, y se especializó en diferentes áreas sin poder asentarse en una sola. Fue aprendiz de arquitecto, diseñador de teatro, y pintor (trabajó varias veces junto a Prévost). Como diseñador teatral fue tan exitoso que casi podemos decir que fue su más grande obra, si no fuera por el daguerrotipo. Daguerre inventó en esa época el Diorama, una forma particular de visualizar imagenes, que se estrenó en París en 1822.

En 1829, Daguerre conoció y se asoció con Nicéphore Niépce, quien en 1826 inventó la primera cámara fotográfica. Con los conocimientos de Niépce, quien murió repentinamente en 1833, Daguerre continuó afianzando la tecnología hasta desembocar en el daguerrotipo. Las largas exposiciones necesarias para obtener una fotografía en la cámara primitiva de Niépce fueron refinadas por Daguerre. Esto se logró a través de un proceso químico que acortaba los tiempos de «revelado»: la imagen «latente» era expuesta a vapor de mercurio calentado a 75 grados centígrados. Luego, se finalizaba el proceso con un lavado de agua salada. Todo indicaba que sería un gran éxito.

Pero no todos estuvieron interesados en un comienzo: el inventor tuvo problemas para encontrar alguien interesado en financiarlo, hasta que en 1839 finalmente publicitó su invento en una reunión en la Academia Francesa de Ciencias.

Los primeros que pudieron ver el dispositivo de Daguerre lo llamaron milagroso. La novedad se esparció como fuego salvaje y Daguerre vendió los derechos de su invento al gobierno francés, a cambio de una pensión vitalicia para él y para el hijo de Niépce. Los franceses se encargaron de publicitar el invento de ahí en adelante, llamándolo el «regalo de Francia para el mundo»; y adjuntando además cuidadosas instrucciones de uso.

En 1851, siendo uno de los inventores más populares de Francia  y uno de los 72 nombres marcados en la Torre Eiffel, Daguerre falleció de un ataque cardíaco. Pero su invento viviría mucho más tiempo que él. Eventualmente tecnología más moderna reemplazaría el uso del daguerrotipo, pero sin este invento la fotografía no habría llegado demasiado lejos.