Hace casi dos años, mientras Adobe y Apple estaban envueltos en una batalla interminable respecto de Flash, hicimos mención a un informe sobre la capacidad de los navegantes para ver videos gracias a HTML5, sin recurrir a plugin alguno. En esa época, menos de la mitad de los usuarios podía sacar provecho de esta nueva tecnología, mientras que actualmente, la cifra llega hasta el 74%.

Esto se desprende de un informe que elaboró LongTail Video (conocido por su producto JW Player), en base a datos propios y las estadísticas que son publicadas periódicamente por la compañía StatCounter. Al combinar los navegadores de escritorio con el soporte que ofrecen hoy en día los dispositivos móviles, surge que casi tres de cada cuatro personas son capaces de ver videos en HTML5.

Para ello, se tomó en cuenta la cuota de mercado de los browsers más populares, donde el dato más saliente es que las versiones 6 a 8 de Internet Explorer no ofrecen soporte alguno, cuando aún están instalados en el 22% de los equipos. Asímismo, las plataformas móviles empiezan a tener un rol algo más importante, con un 4% para iOS y un 2% para Android. Aquí también se cuenta el 4% de dispositivos de gama baja que tampoco son compatibles.

Sin embargo, no es suficiente con el crecimiento en la adopción por parte de los fabricantes y la instalación de las actualizaciones correspondientes. Otra cuestión que debemos tener en cuenta son los formatos soportados, porque si bien Chrome, Explorer, Safari, iOS y Android admiten MP4, Firefox todavía tiene pendiente su inclusión y Opera optó solamente por WebM, lo cual afectaría a ciertas reproducciones.

Un dato menor es que hay aplicaciones que todavía no incluyen la totalidad de los atributos de la etiqueta <video>, especialmente la precarga en IE y móviles, así como los controles en Android. Esto último es algo en lo que incluso YouTube todavía debe trabajar, ya que dichos problemas de compatibilidad pueden dificultar cuestiones tan básicas como ajustar el volumen o detener la reproducción en su interfaz experimental.

En definitiva, el soporte para el video en HTML5 ha aumentado de manera considerable, si bien todavía quedan detalles por pulir como los formatos y cuestiones de accesibilidad. Lo bueno es que, desde el lado de los sitios web, muchos han modificado sus reproductores y códigos de inserción para elegir la alternativa más eficiente, haciendo la transición mucho más sencilla para el navegante.