Cada vez más, los usuarios tenemos que tener cuidado a la hora de comprar en la App Store. No sabemos que le pasa a Apple pero, los baremos de calidad de las aplicaciones son muy pobres y no hay peor sensación que sentirse estafado por una aplicación que promete algo inexistente. Cámaras de rayos X para ver la ropa interior, localizadores de números de teléfono, detectores de controles alcoholemia, adaptaciones de videojuegos que no son lo que parecen, etc. Desde Appleweblog os damos una serie de consejos para que nos os estafen a la hora de comprar aplicaciones.

1. Atento al hardware del dispositivo

Es imprescindible conocer el dispositivo donde vamos a descargar la aplicación. No en detalle, pero si es necesario llegar a unos mínimos que sean útiles. Si conociésemos el hardware del iPhone y el iPod, sabríamos que en Apple nunca instalaron una cámara 3D en sus terminales y menos un escáner de rayos X. Si la cámara es de 5 megapíxeles, ¡ninguna aplicación puede aumentar su calidad! Es de sentido común. Lo mismo pasa con las que prometen aumentar la duración de la batería o calentar el dispositivo como si fuese una estufa. Recuerdo que había una aplicación para iPad de primera generación que prometía la posibilidad de sacar fotos. Digno de ver. Aquí las especificaciones de los últimos modelos del iPad, el iPod Touch y el iPhone.

2. Lee con detalle la descripción

Si nos parasemos un minuto a leer la descripción de la aplicación y la información del desarrollador, nos ahorraríamos más de algún susto. Es como la letra pequeña de los contratos o las condiciones de uso de muchas redes sociales. De las descripciones se pueden obtener muchos datos, como las opciones que permite la aplicación, si es compatible con nuestro dispositivo o si es necesario pagar dentro de la misma por alguna característica que ya dábamos por hecho. De la información del desarrollador podemos investigar sobre sus otros trabajos o si tiene una página web. No es buena señal si no tiene una amplia descripción de sus características y funcionalidades.

3. Desconfía de las aplicaciones sin imágenes de su funcionamiento

Es bastante curioso pero habitualmente, las aplicaciones que no tienen absolutamente nada que aportar, tienen imágenes genéricas o con tipografías estrambóticas. Nunca verás una captura de pantalla de la aplicación funcionando o de sus características. Además, sus menús suelen ser de lo más cutre, por lo tanto, no quieren que los veas hasta después de haber desembolsado el precio que cuesten. Algo parecido pasa con el icono de la aplicación, que también son de una calidad pésima.

4. Compara las opiniones de los usuarios

Hay que tener extremo cuidado con las opiniones de los usuarios, y con esto me refiero a las opiniones escritas y no solo a las estrellas de puntuación de la aplicación. De las opiniones podemos extraer mucha información: los problemas que da la aplicación, si se cierra inesperadamente o por otra parte, si realmente merece la pena. Son valoraciones de personas que antes de nosotros la han comprado. Eso si, tenemos que diferenciar entre las opiniones verdaderas y las influidas por los creadores de las mismas. Muchas veces, los desarrolladores de aplicaciones fraudulentas suelen generar comentarios falsos con buenas opiniones sobre sus trabajos para influir en la decisión de compra.