Google no quiere dejar morir su línea de ordenadores portátiles basados en la nube, los Chromebook, y sigue empeñada en actualizar las especificaciones de estos. Estos equipos están usualmente compuestos por procesadores de bajo rendimiento Intel Atom, suficientes para manejar tareas ligeras, como los servicios online de Google, pero el consumidor busca quizás algo más en estos — y en cualquier otro — equipos. Si el otro día hablábamos de cómo un pequeño desliz podría haber desvelado nuevos dispositivos Chrome OS con procesadores ARM, hoy vemos una posible línea de Chromebooks basados en Intel Ivy Bridge.

Según informa CNET, Google podría estar creando nuevas especificaciones para sus Chromebooks basados en los procesadores Intel Sandy Bridge y en la línea que se lanzará el 29 de abril, Ivy Bridge, que llegarían en un futuro próximo. Coreboot, el proceso de bajo nivel de Linux que intercomunica el hardware y lo hace funcionar correctamente, lista en su última versión hallada en Chrome OS nuevo soporte para los chipset Cougar Point y Panther Point, o lo que es lo mismo, las series 6 y 7 de chipsets para los procesadores Core i de Intel en su segunda y tercera generación, lo que indica que el sistema sería totalmente compatible con esta plataforma.

Los procesadores Sandy/Ivy Bridge darían una potencia inédita en los Chromebooks de Google, permitiendo llevar a cabo tareas más complejas, e incluso videojuegos algo más exigentes gracias a los nuevos chips gráficos HD 3000 y HD 4000 integrados en las unidades «mainstream» de Intel. Si bien esto podría afectar negativamente al consumo y por lo tanto autonomía de los portátiles, también hay que tener en cuenta las alterantivas de bajo voltaje de estos chips, que a cambio de un pequeño sacrificio energético dotarían de bastante más vida a este tipo de portátiles de «Cloud Computing». Si bien un aumento de potencia de tal magnitud es siempre de agradecer, se levantan varias cuestiones, siendo lo más evidente preguntarse qué necesidad hay de incorporar procesadores más rápidos en una línea de ordenadores que no está orientado al trabajo de gran carga. Otra de las incógnitas es si la incorporación de estos chips en detrimento de Intel Atom (o como complemento a los modelos con estas CPUs) impactará de un modo negativo en el monto final que el consumidor habrá de pagar por los equipos, que siempre han adolecido de un precio bastante más alto de lo deseado con respecto a plataformas más completas.