Finalmente ha comenzado a verse lo que todo mundo esperaba desde que se firmara el acuerdo entre Microsoft y Nokia el año pasado. Al menos en Reino unido donde los teléfonos inteligentes con Windows Phone han superado en ventas a los dispositivos con el sistema operativo Symbian en este último año.

Kantar Worldpanel, empresa investigadora de mercados ha dicho que cerca del 2.5% de los compradores de teléfonos móviles en el Reino Unido ha elegido un dispositivo Windows Phone en comparación del 2.4% que eligió un teléfono con Symbian. Dicho reporte esta basado en un informe de investigación hecho mediante entrevistas a compradores de teléfonos móviles durante más de tres meses, llegando a la conclusión de que el Lumia 800 captó el 87% de las ventas de Windows Phone en toda Europa.

Con estos números el mercado le estaría dando la razón a Stephen Elop, quien desde el principio apostó por impulsar a Windows Phone para ser el tercer mayor ecosistema móvil a largo plazo, con lo que las perdidas en ventas de Symbian a corto plazo podrían asumirse sin problemas. A pesar de este gran avance, iOS y Android siguen siendo las plataformas dominantes en la venta de teléfonos inteligentes en el Reino Unido.

El haber superado a Symbian era un paso lógico y que en poco tiempo comenzará a verse en el resto del mundo, por lo que la verdadera batalla podría verse en unos cuantos meses con la llegada de los teléfonos inteligentes gama baja de Windows Phone Tango (sector normalmente dominado por Symbian).

Dominic Sunnebo, analista de Kantar dijo:

El hecho de que las ventas de Windows Phone hayan superado a Symbian en base a un teléfono es alentador. Sin embargo, Nokia tendrá que ampliar la gama con rapidez para mantenerse al día con la gran cantidad de dispositivos de siguiente generación lanzados por la competencia el segundo cuarto del año

Por otro lado, es triste ver como Symbian, el sistema operativo que reino durante años el mercado de los smartphones ha visto reducir su cuota de mercado en Reino Unidos desde un 12,4% hasta llegar a tener cifras menores al diez por ciento, un fenómeno que ya se ha visto replicado en países como Alemania, Francia y Australia.