Hoy nos pasamos por el blog de nuestros colegas de Quesabesde y nos encontramos con una muy interesante entrevista a Samuel Aranda. Para quienes no lo conozcan, Aranda es un fotógrafo catalán actualmente trabajando para el New York Times que resultó ganador del certamen World Press Photo. Aranda dice que no trabaja “para ganar premios”, aunque este reconocimiento está muy bien otorgado. Recordemos que la fotografía ganadora retrata a una mujer consolando a uno de sus parientes en Yemén, después de una revuelta social.

La carrera de Aranda, un catalán de 33 años, comenzó a sus 19, cuando ya estaba publicando en medios como El País. En realidad, su primer acercamiento con la fotografía se produjo mientras era empleado de Fotoprix, lo que despertó su interés y le ayudó a afirmar su vocación. Dos años después de comenzar su carrera, Samuel viajó a Medio Oriente como corresponsal, para cubrir el conflicto palestino-israelí para EFE. Luego, en 2004 comenzó a trabajar para AFP. En 2004, ganó el Premio Nacional de Fotografía Española por su trabajo con los inmigrantes africanos intentando llegar a Europa.

En 2011, ya como freelancer, Aranda comenzó a cubrir las revueltas sociales en Túnez, Egipto, Libia y Yemen. Sus fotografías fueron publicadas en Le Monde, Newsweek, Nat Geo, y, como dijimos antes, The New York Times. Aranda prefiere el trabajo freelance porque “cuando trabajas como “freelance” puedes permitirte estar un poco más atrás, buscar historias más largas e íntimas; tienes menos presión”.

Aranda habló largo y tendido con Quesabesde sobre su foto ganadora, tomada en Yemen. Esta foto no está editada, sino que está simplemente pasada de RAW a JPG. El evento tuvo lugar en Saná, donde una mezquita sirvió como hospital provisorio donde llevaron a todos los heridos. Dice Aranda: “podíamos avanzar un poco con los manifestantes. Pero luego me dijeron que era mejor no seguir allí mucho tiempo porque los francotiradores habían disparado a cámaras de televisión y fotógrafos varias veces durante la revolución. Lo que hacíamos era ir unos diez minutos con la manifestación y luego íbamos a la mezquita en la que está tomada la foto, que era utilizada como hospital de campaña. Allí esperábamos noticias para saber si había habido heridos. Era el lugar donde nos informábamos de todo”.

Y agrega sobre el momento de la fotografía: “esta foto está tomada en una pequeña carpa en la entrada del hospital. Lo que hacían era llevar allí a los heridos para un primer auxilio muy rápido. Luego los llevaban a la zona de operación si eran heridos graves de bala o a la zona de recuperación para que simplemente se recuperasen de intoxicaciones de gas o heridas leves de bala”.

Se ha hablado mucho sobre el parecido que tiene la fotografía con La Pietá, una imagen católica (una de las facetas de la Virgen María), inmortalizada quizás por Miguel Ángel en la Iglesia de San Pietro. Según Aranda, no se dio cuenta del parecido debido a la rapidez con la que estaba sucediendo todo. “Vi que era una situación diferente a lo que había por allí, porque la mujer estaba muy entera. Normalmente estamos acostumbrados a ver fotos de mujeres llorando en funerales, pero ésta es diferente: muestra firmeza y entereza”.

Hace algunas semanas, Aranda regresó a Yemen y entrevistó a la mujer, junto a su hijo (la víctima de la fotografía).