Hay una regla infalible en el marketing actual y de toda la vida y es que el sexo vende. Cualquiera sea el producto que se intente comercializar, junto a una modelo atractiva no esta asegurada la compra, pero si desviará unas miradas y quedará grabada en la mente de los espectadores más tiempo. Los cuerpos desnudos nos llaman la atención y aunque puedan causarnos conflictos, problemas morales o cuestiones éticas, una mujer o un hombre desnudo tuvo y tendrá publico siempre.

Si bien hoy en día el acceso a estos contenidos es extremadamente fácil, hubo épocas que dependías de las revistas impresas, las colecciones de fotografías en papel y las distintas publicaciones, obviamente pagas y que requerían la interacción con otra persona. Pero hubo épocas peores, donde su publicación era directamente prohibida, específicamente en la década de 1950, en el territorio de Estados Unidos.

Las leyes de censura y regulación de la pornografía en ese país se flexibilizaron y tuvieron cierta participación a partir de 1960, por lo que antes su estatus legal era gris. Claro que esto no impedía su circulación, gris también. Existían ciertas revistas que tenían una pequeña distribución y que dependiendo de los ojos no eludía la ley, ya que no se trataba de pornografía sino de, como sus vendedores la definían, «estudios de figuras».

Lo que en realidad era pornografía, se comercializaba como revistas donde los fotógrafos y dibujantes podían comprender el cuerpo humano, femenino especialmente, para mejorar en sus producciones. Claro que sus compradores ni remotamente eran fotógrafos, sino individuos comunes con ansias de observar lo que hoy con varios clics esta disponible y en alta definición.

Estas revistas se distribuían por correo y luego en los puestos de diarios, obviamente ocultos al ojo del peatón y a un precio que dependía de cuanto valoraba el riesgo que corría quien lo vendía. Sus portadas eran a todo color, mientras que sus interiores eran en blanco y negro, con fotografías de mujeres contratadas en clubes de desnudos o burlesques. Su temática, absolutamente pin-up. En ninguna de sus paginas se mostraba genitalidad, pero eran lo suficientemente interesantes como para ser un éxito y obligar al gobierno a poner regulación y control sobre estas.

A continuación encontrarás una pequeña colección de las tapas de estas revistas, recolectadas por Sugarcut. Dependiendo de donde te encuentres, el contenido de las imágenes puede ser cuestionable.