El tweet lo dice todo. Un par de toques y 189 MB mediante es lo que costaron para que mi iPhone y iPad tuviesen iOS 5.1 cuando no hacía ni una hora que Tim Cook acababa de bajarse del escenario. Y mientras, Ice Cream Sandwich, un sistema operativo de hace ya casi cinco meses todavía no ha llegado de manera oficial a muchos de los que que se suponen que son unos de los grandes teléfonos estandarte de Android, el Samsung Galaxy SII.

Como mucho lo hemos visto en nuevos terminales o con planes de actualización pero desde luego nada comparable a la comodidad y a la inmediatez que supone tener lo último de iOS en el último minuto, por así decirlo, de la keynote en la que es presentado.

Y pueden discutirse muchos otros puntos, hacer largas listas de las bondades de Android y un montón de cansinadas más, pero en el momento en el de que tu dispositivo va por detrás de la última versión disponible, toda discusión se acaba.

Y esa es la gran diferencia del nuevo iPad contra cualquier competidor Android, ese es el motivo por el que Apple ha vuelto a dejar a la competencia otros dos pasos por detrás y probablemente así se mantenga durante un buen tiempo más. Menos mal que la fragmentación no existía.