Google Wallet es una de las grandes apuestas de Google para hacerse con un trozo del pastel de los sistemas de pago digitales, y una muy buena idea. En competencia directa no sólo con PayPal sino con otros nuevos y revolucionarios servicios, esta herramienta de Google fue fruto de una fuerte polémica hace poco, ya que se crackeó su aplicación Android y cualquier usuario con acceso root al sistema (virtualmente todos) podía obtener fácilmente el PIN para realizar pagos. Ahora Google zanja la polémica –o no– limitando su uso tan sólo a teléfonos que no hayan sido «modificados».

Y por modificados nos referimos a teléfonos que no tengan acceso root. Por defecto, la mayoría de los teléfonos Android y por supuesto todos los que proporciona Google vienen con los accesos restringidos. Ser root quiere decir tener los privilegios más altos del sistema, y lejos de ser una amenaza, hay determinadas marcas que si bien no dejan de ser minoritarias, ofrecen sus teléfonos rooteados de serie. Bloqueando el acceso a este tipo de dispositivos Google no hace más que poner un parche, supongamos de manera provisional, al fiasco que supuso el crack de su sistema de códigos PIN.

¿Es una buena solución? Bueno, algo es algo, pero personalmente no me gusta nada, no sólo por el hecho de que se esté limitando a terminales root, sino porque al igual que se descubrió el exploit que desembocó en el descifrado de códigos, ya hay equipos trabajando en el exploit que desbloqueé la nueva versión de Google Wallet.

Mientras tanto, y aunque en España o Latinoamérica aún no este extendido el uso de Wallet ni de estos medios de pago, varias publicaciones importantes han empezado a pedir a Google que se reescriba por completo la aplicación, o al menos el sistema de seguridad, ya que esto no es más que un parche que podría volver a poner en apuros a los usuarios, además de no quedar nada bien y de no aportar nada al futuro de Google Wallet.