Intel ha dejado caer que Ivy Bridge será una evolución más centrada en la optimización de la eficiencia energética que en ofrecer una potencia muy superior a la de la generación actual, aunque también prometió un mayor índice de rendimiento, suficiente como para justificar el cambio de plataforma. Sin embargo los primeros resultados de benchmarks que han surgido y se han hecho públicos revelan que la ventaja de Ivy Bridge es poco más que anecdótica, siendo menos de un 9% más rápidos que la CPU Sandy Bridge equivalente.

Los expertos de OBR-Hardware han utilizado un sample de ingeniería del aún no lanzado Core i7-3770K Ivy Bridge, con frecuencias base y Turbo Boost de 3.5 y 3.9Ghz respectivamente, y lo han medido frente a un Core i7-2600K de última hornada, con las mismas especificaciones, utilizando para ello una placa base con chipset Z68 con una versión actualizada de BIOS/Firmware con soporte para la plataforma nueva, obteniendo unos resultados que si bien son superiores a la plataforma que se encuentra a la venta, se antojan «cortos» a la vista de las expectativas.

La mezcla de benchmarks en tareas tanto simples como multi-hilo ha ofrecido sin duda una mejor puntuación en el nuevo chip, variando entre un mínimo del 6.2% hasta un máximo del 10.7% por encima del Intel Core i7-2600K, utilizando unas frecuencias de reloj 100Mhz superiores y la nueva tecnología de producción a 22 nanómetros. Por supuesto hay que tener en cuenta que además de tratarse de un chip de «pre-producción», cuando Ivy Bridge llegue al mercado, posiblemente en el mes de abril, estará acompañada de una nueva generación de placas base con chipsets optimizados para esta plataforma, de modo que aunque se trate de pruebas contundentes del cambio de enfoque de Intel con la nueva generación de CPUs, el incremento podría ser mayor cuando se emparejen con sus correspondientes placas base.

Ivy Bridge no es, por lo tanto, esa plataforma de potencia inigualable que muchos creían sino un «paso intermedio» que toma como base la actual serie 2000 de procesadores Core, con un gran rendimiento, y se centra en reducir su tamaño, aumentando la eficiencia energética para disminuir el consumo y el calentamiento de las unidades, rebajando el consumo nominal hasta en un 18% frente a sus homólogos de serie anterior. Si esperabais a Ivy para comprar una nueva CPU, aparenemente no sería mala idea repasar otras alternativas si lo que se busca es una gran relación potencia-precio.