Internet-Explorer-9

Desde hace tiempo, cuando comenzó a popularizarse el uso de navegadores alternativos debido al nuevo boom de Internet, Internet Explorer está recibiendo un castigo continuado en cuanto a utilización global. Un castigo largo y merecido, ya que hasta hace bien poco Microsoft no ha comprendido que la manera de competir con los nuevos productos era hacer su navegador más estándar, y no todo lo contrario, con unas estrategias que se centraban precisamente en pintar las páginas de una forma indebida y de la que sólo ellos lo hacían.

Esta mala estrategia ha hecho que hoy, según el último estudio de Net Applications, que confirma los malos datos que conocimos hace unos meses. Si bien los de Redmond predecían (y acertaban) en noviembre que la última versión, Internet Explorer 9, sería líder en Windows 7 a principios de año, el total de versiones a llegado a un nuevo bajo, un récord en cuanto a poco uso que sitúa al navegador de Microsoft en un global del 51.9%.

La situación es desesperada. Microsoft ha llevado uno de sus buques insignia a números insospechados, y lo que es peor, lo ha hecho aún incluyendo el producto en un sistema operativo que es y será por mucho tiempo el más usado a nivel mundial. ¿Las razones? En el primer párrafo.

Internet Explorer se ha creado bastante mala fama entre los que decidieron utilizar alternativas como Opera, Mozilla Firefox o Google Chrome, usuarios que no están dispuestos a probar las últimas versiones, que son bastante mejores –hablo de Internet Explorer 9–. Esto, unido a que tan sólo están disponibles para Windows 7, hacen que el ¿esfuerzo? que ha realizado Microsoft no sea suficiente.

Los expertos hablan de una cifra que bajaría por debajo del 50% en apenas unos meses, en marzo. Los puntos que se fugan se van a Chrome, que además también araña algunos usuarios de Firefox. 2012 no ha hecho más que empezar, y este año será decisivo para que Google se afiance como el nuevo líder, para que Mozilla recupere dicha posición, o para que ambos acaben quitándole el gran trozo de pastel que aún tiene a Microsoft.