Hoy es 2 de enero, y como primer lunes del año, seguramente muchos de vosotros estéis leyendo este artículo desde vuestro centro de trabajo. La pregunta es, ¿deberíais? No os alarméis, no pasa nada, pero quería utilizar esta entradilla para hablar de un tema bastante polémico y que divide tanto a empresarios y responsables como a trabajadores. ¿Debe haber acceso a Internet en los centros de trabajo? ¿Debe ser un acceso completo y sin restricciones? ¿Cómo afecta eso a nuestro trabajo?

Internet no debe ser un enemigo para nuestra productividad, sino todo lo contrario, un medio de potenciarla. Se trata de una potentísima herramienta que no sólo nos proporciona material para desempeñar mejor determinadas tareas sino que nos hace acometerlas más rápidamente. Esto depende mucho de la profesión, aunque independientemente de ella muchas empresas optan por bloquear el acceso total o parcialmente a Internet.

Personalmente, trabajando en el sector de la informática, he visto todo tipo de cosas en los centros de trabajo. Desde redes completamente abiertas en las que incluso se podía acceder a servicios de streaming hasta tener que trabajar con unos equipos que estaban completamente aislados de Internet. Sin duda el caso más curioso es el de los bloqueos selectivos. Una de las grandes ventajas de Internet es que siendo una comunidad tan grande podemos encontrar casi de todo, y es precisamente ahí donde reside su fuerza de cara a utilizarlo como herramienta de trabajo.

Consultar dudas o acceder a tutoriales que ayuden a mejorar nuestras tareas puede ser muy interesante, el problema es cuando, tras hacer una búsqueda en Google, por ejemplo, nos encontramos con que el sitio al que tratamos de acceder y que supuestamente tiene las respuestas que necesitamos esta bloqueado. Nos encontramos entonces con el clásico mensaje de el sitio ha sido bloqueado, póngase en contacto con el administrador de sistemas.

¿Por qué está bloqueado ese sitio? Bueno, hay muchas formas de bloquear sitios, y una de ellas es el bloqueo por contenido o por palabras. Es posible que el sitio al que tratamos de acceder sea un foro que además albergue otro tipo de temas, los cuales podrían estar bloqueados por los administradores de sistemas. El medio no importa, sino la razón: ¿Vale la pena bloquear contenidos en el centro de trabajo? Creo que la respuesta reside en el tipo de tareas que desempeña el trabajador y en el tipo de problemas a los que éste se enfrenta. Trabajos como el de programador informático pueden centrarse no siempre en las mismas tareas, y la persona puede encontrarse con necesitar utilizar una herramienta a la que nunca ha tenido acceso o consultar documentación sobre la misma. Entonces Internet se convierte en un medio con un valor incalculable.

La utilización de la red debe ir ligada a la profesión. El permitir acceso al correo personal y otro tipo de contenidos ya es algo opcional. El acceso a Internet en el trabajo es algo que cada uno debería controlar, saber dosificar, y utilizar teniendo un poco de sentido común. El responsable no tiene, o no tendría, que estar detrás de nosotros controlando el uso que hacemos de Internet, y sólo debería asegurarse de que nuestro trabajo está bien hecho y de que hemos acometido nuestras tareas. Internet nos proporciona todo esto y mucho más:

  • Acceso a tutoriales y todo tipo de documentación
  • Descarga de herramientas
  • Contacto directo con los fabricantes de software y con su soporte técnico
  • Ayuda de otros trabajadores como nosotros, participación en foros y grupos
  • Mejor comunicación con compañeros y clientes
  • Posibilidades multimedia de cara a hacer pruebas o demostraciones

Y la lista podría alargarse muchísimo más. Por lo tanto, a la pregunta que hay sobre este artículo, y teniendo en cuenta todo lo comentado, siempre que se haga un uso responsable, es, rotundamente sí.