Como adelantábamos hace no mucho, Intel ha decidido actualizar su gama de procesadores Sandy Bridge ofreciendo opciones sin gráficos integrados para todos aquellos usuarios que prefieren optar por GPUs dedicadas y no encuentran agradable pagar un extra por esa débil unidad incluida en las CPUs del fabricante. Las tres nuevas unidades parten aparentemente de una cantidad almacenada de CPUs con chips gráficos defectuosos, a los que Intel querría dar una salida en lugar de desechar, y que tendrían deshabilitado el acceso a los núcleos gráficos. Los tres nuevos modelos lanzados al mercado son los siguientes:

El más potente de ellos es el Core i5-2550K, con multiplicador desbloqueado y una frecuencia de reloj base de 3.4Ghz, 100Mhz por encima del hasta ahora i5 más veloz, Core i5-2500K, con Turbo Boost máximo de 3.8Ghz y 6MB de caché de nivel 3. Este procesador tendrá un precio de unos 170€ (US$225), entre 20 y 30 Euros por debajo de la unidad con GPU integrada.

La «gama media» corre a cargo del Core i5-2450P, que llega como versión algo mejorada del i5-2400, incorporando una velocidad de reloj de 3.2Ghz y un turbo de 3.5Ghz, con 6MB de caché L3 y un precio de 148€, lo que significa una rebaja sustancial con respecto a la CPU todo-en-uno. Por último, y como unidad más humilde Intel ha lanzado también su i5-2380P, con un precio de 134€, 3.1Ghz de frecuencia base y un Turbo Boost máximo de 3.4Ghz.

Este parece el último empujón que el fabricante dará a la plataforma Sandy Bridge, antes de que sea gradualmente sustituida por la nueva y mejorada Ivy Bridge, con chips fabricados a 22 nanómetros, con mayor eficiencia energética y una mejor relación de potencia-consumo.

Por otra parte, Intel sigue también apoyando los equipos más económicos con cuatro nuevos procesadores Celeron, modelos B815, B720, 867 y 797, con precios entre los 50 y 100€ con todo tipo de configuraciones de velocidad, y memoria caché reducida para todos esos ordenadores que no necesitan la máxima potencia para la tarea que han de cumplir.