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La semana pasada, Google anunció una nueva política de privacidad fruto de la reunificación de las distintas políticas de privacidad de sus servicios (que se contaban en más de 60). La idea inicial era simplificar el modelo de manera que los usuarios viesen a Google como un único proveedor de servicio que daba acceso a un único porfolio a través de un acceso centralizado y, por tanto, los tradicionales «servicios» (Google+, buscador, Gmail, Google Calendar, etc) se convertirían en un «todo» ente los que se podría intercambiar información del usuario. Visto así, los datos que hemos generado al usar cualquier servicio podrían ser susceptibles de ser utilizados a la hora de mostrar anuncios en una búsqueda y, ante esta situación, a gran parte de los usuarios no les hizo gracia el cambio. Afortunadamente, también a las instituciones les llamó la atención el cambio y, para intentar mitigar toda esta desconfianza, Google ha enviado una carta al Congreso de Estados Unidos explicando todos estos cambios.

El primero de los toques de atención a Google llegó la semana pasada a raíz de Google Apps for Governments, el paquete de servicios en la nube que Google ofrece a las administraciones públicas. Que una administración pública decida dar el salto a la nube es todo un logro y, en el caso de decidirse, es normal que exija ciertas garantías de privacidad a los datos que almacena. Sin embargo, este anuncio realizado por Google agitó a los clientes corporativos que veían peligrar la privacidad de sus datos y pensaron que los de Mountain View iban a procesar también los datos de sus usuarios.

El Vicepresidente de Google Enterprise, Amit Singh, publicó un comunicado que aseguraba que los clientes corporativos estaban fuera de estos cambios en la política de privacidad:

Los clientes corporativos que usan Google Apps en Administraciones Públicas, Empresas o entornos educativos tienen contratos individuales que definen cómo se almacenan y manejan sus datos. Como de costumbre, Google salvaguardará la confidencialidad de los datos en cumplimiento de sus obligaciones de confidencialidad y seguridad. La nueva política de privacidad no cambia nuestros acuerdos contractuales, que siempre estarán sujetos a las políticas de privacidad de Google para clientes corporativos

Perfecto, las empresas no se verán afectadas por estos cambios pero, ¿qué pasa con los usuarios particulares? ¿cómo les afectan estos cambios? Desde Google han respondido a esta pregunta con un argumentario de 12 páginas enviado a varios Congresistas de Estados Unidos con una carta firmada por Pablo Chavez, el director de políticas públicas de Google.

Uno de los argumentos de peso para Google es la simplicidad, de hecho es uno de los hilos conductores del vídeo que presentaba estos cambios. Poder reducir a un único documento legal los 60 existentes es una ventaja para los usuarios puesto que reducen a un 15% todo el acuerdo de privacidad total (aunque, para que sea algo realmente efectivo, el usuario debería leérselo). Por otro lado, Google afirma que esta reunificación redunda en un beneficio para el usuario puesto que le será mucho más fácil a la compañía ofrecer una mayor personalización al contar con mucha más información sobre la actividad del usuario.

Hasta el mes de marzo no serán efectivo estos cambios así que supongo que tendremos que esperar para ver cómo se comportan los servicios de Google cuando la información del usuario sea tratada como un todo aunque, la verdad, creo que es algo que puede que Google esté ya haciendo.