En el último tramo del año, Acer lanzaba su primer ordenador portátil ligero dentro de la plataforma Ultrabook, el Aspire S3, con procesadores Intel Core, almacenamiento SSD, y un delgadísimo chasis con un elegante acabado en aluminio. Las promesas del fabricante taiwanés con este equipo eran ofrecer un dispositivo con un formato muy compacto y cómodo que no obligase al usuario a prescindir de las comodidades y ventajas de un ordenador potente, y lo ha cumplido con creces en este análisis.

La movilidad, el confort y un alto rendimiento son tres de los puntos a destacar de esta nueva serie de máquinas que muchos catalogan como “clones” de otro conocido ultraportátil del mercado, y que si bien tienen en común muchos aspectos, especialmente en lo referente al diseño, ofrecen un paradigma bastante distinto, con el sistema operativo Windows 7 como base, que da al usuario acostumbrado al ecosistema de Microsoft un entorno conocido y con el que puede trabajar cómodamente.

Acer Aspire S3, ¿te suena?

El parecido entre este y el resto de Ultrabooks presentados durante el año 2011 es innegable, y el motivo es que las pautas marcadas por Intel no dejaban demasiado margen de maniobra para “jugar” con el diseño. Conseguir el chasis más estilizado posible fabricado con aluminio era el objetivo impuesto a los fabricantes, ya no solo por las exigencias de la plataforma, sino por la tendencia en el mercado, irremediablemente enlazado con el primer gran éxito de estos equipos, predecesor de la plataforma y rival a batir, Apple Macbook Air. No es esencialmente malo que el aspecto sea similar, ni desprestigia la labor de Acer; la compañía ha conseguido un equipo equilibrado, con un aspecto muy elegante y atractivo que cumple con los requisitos para convertirse en un gran producto.

Sensaciones generales

Al desembalar el Acer S3 llama la atención ese acabado en aluminio cepillado que le otorga un look muy especial, acentuado por los afilados contornos que llaman la atención nada más verlo, así como la ligereza del conjunto cuando lo sostienes entre las manos; no obstante su aspecto se ve en mi opinión desmejorado por todas las esquinas redondeadas, desde el chasis a las teclas, que parecen quitarle vistosidad cuando lo observas detenidamente, al menos hasta que te acostumbras.

Desafortunadamente hay una sensación que nunca desaparece, por mucho que lo hayas usado, y es que por algún motivo pese a que su cubierta está fabricada con una aleación de Magnesio y Aluminio al manipularlo me embarga la sensación de que parece “de juguete”, quizás por el tamaño, y demasiado frágil. Uno de los principales inconvenientes que he encontrado durante su uso es el teclado, muy estético pero terriblemente incómodo e impreciso, con demasiada separación entre teclas, a lo que no he llegado a acostumbrarme.

En el resto de aspectos el S3 es impecable; su trackpad es lo suficientemente grande y útil, y permite usar gestos con hasta cuatro dedos para realizar diferentes funciones, como scroll, navegación “adelante” y “atrás”, mostrar el escritorio o rotar imágenes de un modo muy cómodo, algo muy importante si tenemos en cuenta que en un equipo de estas características nos podemos pasar el 80% — porcentajes aleatorios, hazte fan — del tiempo con los dedos sobre el trackpad.

Bajo el capó, conociendo la máquina

La estandarización de la plataforma Ultrabook hace que el hardware se comparta entre todos los fabricantes, dejando la elección de uno u otro modelo a los gustos personales de cada usuario. Con procesadores Intel Core™ las configuraciones sólo varían en la potencia del procesador — i5-2467M de doble núcleo a 1.60Ghz o i7-2637M quad-core a 1.70Ghz — y la elección entre disco duro y unidad SSD. Este ordenador se puede adquirir a partir de un precio aproximado de 799€ en condiciones normales, aunque se encuentra a precio reducido en la mayoría de distribuidores con una rebaja media de 70€, de modo que resulta ligeramente más económico que el resto de Ultrabooks.

En el caso de la unidad de prueba que he podido utilizar durante las últimas semanas nos encontramos ante un equipo de altísimas prestaciones que puede prácticamente con cualquier tarea que le pidamos — salvo traernos el café, o hacernos la declaración de la renta, para eso tendremos que esperar al menos otra década — Al tratarse de la configuración más agresiva el precio se dispara superando los 1200€, cifra que no mucha gente está dispuesta a sacrificar.

CPU: Intel® Core™ i7-2637M quad-core 1.70Ghz RAM: 4GB DDR3 SODIMM 1333Mhz, 1 banco total/ocupado GPU: Integrada en CPU, Intel HD Graphics 3000 Mobile 128MB dedicados, hasta 2750MB compartidos. Almacenamiento: SSD Micron C400 SATA3 256GB Pantalla: 13,3 pulgadas TFT LED, 1366×768 Imagen: Webcam 1.3Megapixels I/O: 2 x USB 2.0, 1 x HDMI, lector MMC/SD Batería: Iones de Litio 3 celdas, 3260mAh Dimensiones/Peso: 323 x 218 x 13-17 milímetros / 1.4 Kg

No cabe sino alabar la gran labor de Acer, que ha conseguido en tan pequeño formato embutir todo este hardware de alto rendimiento sin ningún problema de sobrecalentamiento, en parte gracias a la bajísima producción de calor de los procesadores ULV de Intel, y también al excelente sistema de refrigeración, que se mantendrá en absoluto silencio hasta que las condiciones dicten necesario encender el silencioso ventilador, que nos sorprenderá cuando lo escuchemos por primera vez no solo por lo inusual del asunto, sino por su bajísimo nivel de ruido.

Pruebas de rendimiento, me rindo a la plataforma

Siempre tuve la extraña sensación de que la plataforma Ultrabook no sería más que una serie de “netbooks con aires de grandeza” que Intel se quería sacar de la manga para dar un poco de vida a sus CPUs menos potentes, y no podría haber estado más equivocado. El precio de estos equipos se justifica por su impresionante rendimiento, equiparable al de laptops bastante más grandes con una ínfima parte de su consumo y temperatura.

En el uso normal el Acer Aspire S3 se comporta a la perfección en cualquier escenario, y lo corrobora que soporte sin despeinarse ni activar su refrigeración activa las más de 30 pestañas simultáneas que abro en Firefox o Chrome cada vez que hago mi ronda matinal por la actualidad, ante un buen café que sabe aún mejor cuando navegas con tanta presteza. El uso de las herramientas habituales de mi día a día, como Photoshop transcurre también sin ningún traspiés, si bien es cierto que esos efectos de postprocesado que requieren más potencia gráfica para previsualización y aplicación tardan un poco más que en mi equipo habitual, un portátil HP con procesador Core i7 quad-core, 4GB de memoria RAM y una GPU dedicada Radeon con 1GB GDDR3 dedicada. Y aunque las comparaciones puedan resultar odiosas, esto dio pie a hacer las pruebas pertinentes y cotejar los resultados.

En primer lugar tocaba la unidad de almacenamiento, un SSD Micron con 215GB de capacidad disponible que según el fabricante es capaz 500/260 Megabytes por segundo en lectura y escritura como valores máximos secuenciales. Y si bien no llegamos a tal nivel, tanto ATTO como AS SSD Benchmark y CrystalDiskMark se aproximan extraordinariamente a esas cifras, con medias sobre los 230MB/s en escritura y hasta 450MB/s en lectura, valores que sin duda explican junto a la tecnología Intel Rapid Start y Green Instant On de Acer cómo es posible que este Aspire S3 arranque en tan solo 25 segundos desde apagado, y se recupere del estado de hibernación en poco más de 2 segundos.

El alto rendimiento de la unidad SSD es de esperar, pero la capacidad del procesador quad-core embedido en el delgado chasis del laptop fue toda una sorpresa. Puso en auténtico ridículo a mi portátil Core i7-720QM de primera generación con GPU Mobility Radeon HD 5650, quedando contra todo pronóstico 500 puntos por encima de este, demostrando que la potencia de la plataforma Sandy Bridge de bajo consumo es realmente alta.

Los únicos tests en los que mi HP Pavillion DV6 pudo imponerse al competente Acer Aspire S3 fueron el rendimiento gráfico en juegos — almacenamiento y prueba DX9 — y la navegación web, donde prima la potencia de una buena tarjeta gráfica dedicada, frente a la cual el humilde chip integrado Intel HD Graphics no puede sino aceptar elegantemente la derrota. Eso sí, el resto de pruebas realizadas por triplicado en PCMark7, especialmente aquellas relacionadas con la velocidad del almacenamiento no hicieron más que dejar en evidencia que esta es una máquina nueva y más capaz que un portátil con apenas 1 año de vida, que fuera uno de los más competitivos de su segmento.

Pero es en el apartado gráfico donde un detractor de las unidades integradas como yo encuentra las debilidades de este tipo de conjuntos. Cabe destacar que el chip de Intel carece de capacidades DirectX11, lo que hace imposible pasar benchmarks exigentes como 3DMark11, siendo también una pérdida de tiempo hacer cualquier otro tipo de test gráfico. Sin embargo todos sabemos que este tipo de test sintético no nos ofrecen una visión realista de lo que un hardware es capaz de lograr, más allá de cifras que pueden o no darnos una idea de las capacidades de la máquina, y es por esto que decidí hacer pruebas reales.

Tras “intentar” probar juegos de última hornada como F1 2011 o Rage, y otra plétora de títulos menos exigentes, he llegado a la conclusión de que pese a no estar preparada para la última generación de videojuegos, es más que capaz de ofrecernos, siempre que prescindamos de efectos de postprocesado y altas resoluciones, una gran experiencia en un amplio abanico de videojuegos. Si bien noté que era imposible jugar a la última iteración de Assassin’s creed de un modo fluido por causa de las bajas tasas de fotogramas, Deus Ex: Human Revolution resultó ser absolutamente jugable a 720p con los detalles más bajos, que en la pantalla de 13 pulgadas del Aspire S3 lucían más que bien. Un tirón de orejas para mis prejuicios, pues no fue hasta última hora, por mera incredulidad, que opté por echarle un poco de leña al fuego a ver cuán caliente ardía.

Una grata sorpresa

7/10

El punto sobre el que quizás era más escéptico era la batería. Acer anuncia una autonomía máxima de 6 horas, y aunque en condiciones de uso reales no he llegado nunca a esa cantidad, sí he sido capaz de disfrutar de hasta 5 horas de autonomía navegando por internet, reproduciendo algún video y utilizando herramientas básicas, lo que resulta un cambio muy refrescante de las menos de 2 horas que mi gran laptop de 15 pulgadas es capaz de sobrevivir antes de exigirme que lo conecte a la toma de corriente. Gracias a la tecnología Green Instant On de Acer, el Aspire S3 puede permanecer durante días en estado de «sueño» y mantendrá un nivel de consumo tan bajo que parecerá que está en modo de hibernación.

En el aspecto negativo, hay que notar por fuerza la ausencia de interfaz USB 3.0, imperdonable a estas alturas incluso en dispositivos tan compactos, especialmente al tener en cuenta su alto precio. Otro punto que podría mejorar es la gran cantidad de software propietario preinstalado en la unidad que posiblemente nunca usaremos, como la tecnología Clear.fi de Acer que en principio permite crear un servidor multimedia para servir archivos de audio o vídeo a otros dispositivos, algo que se puede hacer por defecto en Windows 7 con Windows Media Player.

Acer Aspire S3 presiona los botones adecuados, y es un gran paso adelante tanto para el fabricante como para Intel en la implantación de la plataforma Ultrabook. Las carencias existen, como en cualquier producto de primera generación, pero serán subsanadas en las consecuentes evoluciones, mejorando cada vez un poco más hasta madurar de manera definitiva. Por suerte, y aunque el modelo que he analizado tiene un precio que pondría los pelos de punta a muchos, hay versiones más humildes a partir de 730€ con las reducciones efectuadas en los precios, que cuentan con un hardware menos potente pero igualmente efectivo, y que seguro que serán del agrado de más un consumidor en busca de un nuevo portátil ligero en el mercado. Sin duda este Aspire S3 es una opción muy a tener en cuenta en este segmento de laptops «Ultra».

A Favor:

  • Gran autonomía
  • Rendimiento a la altura de las expectativas
  • Diseño
  • Relación calidad-precio

En contra:

  • Falta de puertos USB 3.0
  • Excesivo Software preinstalado
  • Se siente «frágil» en la mano