Y no estamos hablando de cómo se tomaban las fotos, que eso es apenas el principio. A través de Petapixel llega a nosotros una interesante fuente de conocimiento: Un vídeo de 1992 en el que se registra el proceso de producción y selección de las imágenes de una serie fotográfica que National Geographic comisionó a Joe McNally, y que finalmente se convirtió en el tema central de la edición de noviembre de aquel año.

En el reporte de más de 16 minutos de duración, vemos a McNally en las calles de Nueva York, mientras realiza las últimas tomas de la serie que finalmente constó de más de mil doscientos rollos de película, presumiblemente de 36 tomas cada uno. Siguiendo el tema «El sentido de la vista», el fotógrafo americano recorrió África, Asia y distintas ciudades e instituciones de su país. Se trataba de captar peculiaridades relacionadas al ojo humano, así que vemos tomas de contenido antropológico, científico y de protesta.

Llama la atención el intrincado y largo proceso de selección, que comenzaba por el propio fotógrafo y el editor de fotografía. Luego seguían largas conversaciones con los miembros más experimentados del equipo de la revista, el editor general y la diseñadora; aunque según dice el mismo McNally, «nada termina hasta que finalmente tienes la revista impresa en tus manos.» En detalle, el procedimiento era el siguiente:

  • El editor de fotografía idea un esquema general de lo que debe buscar la serie, de acuerdo a la línea editorial de la publicación. también se encarga personalmente de guiar al fotógrafo y coordinar la logística de transporte y producción.

  • Después de hacer una serie de decenas de miles de fotos a lo largo de seis meses y alrededor del mundo, el fotógrafo hace una primera selección, que entrega al editor de imágenes. Sentados durante horas, reducen todo ese material a no más de 80 fotografías.

  • A la par, el fotógrafo y el editor de fotografía tienen largas conversaciones con el director de arte, quien con su equipo plasma en gráficos lo que no puede ser fotografiado.

  • Luego sigue una reunión formal con los redactores más veteranos de la revista, a quienes se les explica cada una de las partes de la serie para que elaboren y editen el texto que acompañará a las imágenes.

  • La parte más importante era la reunión (en traje y corbata) en la que el fotógrafo presentaba las fotografías al editor general de la revista, quien le daba sus impresiones sobre la fuerza narrativa de cada imagen, y el orden que podía llevar la historia. En este punto, la colección se había reducido ya a 50 fotos.

  • Luego seguía la diseñadora, con quien se discutía el lay out, la manera en que debían disponerse gráficamente las fotografías y el texto. En este punto se trabajaba por primera vez con computadoras.

  • Finalmente, debía hacerse una presentación más al editor, ahora de las fotos y el texto diagramados e impresos. Se anotaban pequeños cambios, y se mandaba a la imprenta.

La portada de aquella edición:

¿Pero qué ha cambiado desde entonces? El propio Joe McNally nos lo dice:

«Las cámaras digitales de alta resolución han reemplazado a las de película. Ahora las fotos se guardan en discos duros, y ya no en pequeñas cajas amarillas. Kodak dejó de hacer proyectores de carrusel. Los fotógrafos van a las oficinas de la revista mucho menos, gracias a la transmisión digital. Los trajes y corbatas se ven con menos frecuencia. Pero la misión principal se mantiene en el tiempo: Contar una buena historia en fotos. Los principales componentes (fotógrafo, editor de fotografía, diseñador y editor general) siguen en su lugar, y la interacción entre ellos sigue en marcha y prácticamente inalterada.»