Asumamos que después de ahorrar, pensar y leer mucho, finalmente decidiste regalarte una cámara nueva por navidad o reyes. Puede que ya la tengas en tus manos, o que estés a solo unos días de abrir ese reluciente paquete. No importa si es una DSLR, una Micro 4/3 u otro tipo de sistema de cámara compacta, o una bridge. Mientras estés emocionado e interesado en aprovechar ese nuevo gadget, estos consejos son para ti:

1. Busca el número de serie y apúntalo en uno o varios trozos de papel, en tu móvil, en tu iPod, en tu PC y en tu nevera. Con este dato podrás rastrear tu equipo e incrementar las posibilidades de recuperarlo, si algún día tienes la mala suerte de sufrir un robo. También registra tu cámara en el website del fabricante. Aunque el proceso sea algo tedioso, esto te ayudará a saber más de él y resolver dudas y problemas técnicos.

2. Toma algunas fotos, porque si algo define a los lectores de ALTFoto y los demás blogs de la familia de Hipertextual, es que estamos locos por la tecnología. No podemos ver un dispositivo nuevo sin que nos piquen las manos por usarlo. Así que por cuestiones de salud, necesitas salir y saciar tu síndrome del gadget nuevo. Solo ten en mente que estas no serán tus mejores fotos, y que es posible que hagas algo mal en esas primeras tomas.

3. ¡Lee el bendito manual! En serio. Parece que está de moda no hacerlo, e incluso los referentes de cultura popular (series, películas, revistas, etc.) se burlan de quienes leen las instrucciones. Pero lo cierto es que una cámara es un aparato bastante sofisticado. No solamente resolverás dudas tontas del tipo «cómo apagar el ‘bip’ al enfocar», si no que te enterarás de todas las capacidades -y algunas de las limitaciones- de tu cámara. Aunque es poco probable que dañes tu equipo de modo irreparable si comienzas a presionar botones al azar; podrías hacer algo que altere la calidad de tus fotos, y quizá pase un buen tiempo antes que sepas cómo revertirlo. Lee el manual completo, y tenlo siempre de lectura de cabecera, o en el baño.

4. Comienza a disparar en RAW, tú sabes, el formato de archivo sin compresión. El nombre varía según la cámara, pero desde las compactas avanzadas la opción está ahí. Esto te permitirá entender mejor los procesos de post-procesado. Si te interesa compartir las fotos lo más rápido posible, pero quieres también procesarlas de la mejor manera, entonces habilita la opción «JPEG+RAW». Esto consumirá más espacio en tu tarjeta y tu disco duro, y quizá haga más lentas y más cortas las ráfagas de fotos, pero valdrá la pena si quieres ir en serio.

5. Cambia a modo manual. Tranquilidad. No es tan complicado como parece. Es solo tomar el control del aparato. Los modos automáticos dejan las decisiones sobre los parámetros técnicos de las fotos a uno o dos procesadores bastante básicos al interior de la cámara. Lo único que estamos haciendo es reclamar ese poder para nosotros mismos. Así entenderemos mejor la técnica, y podremos replicar los buenos resultados, en vez de esperar a que la cámara piense en todo. Recuerda que siempre tendrás ayuda en ALTFoto, como nuestra guía para principiantes, cuya misión es exactamente la de ayudarte a controlar manualmente tu cámara.

6. Entiende las limitaciones de tu cámara. Como ya te dijimos en el punto 2, encontrarás algunas de ellas en el manual de la cámara, pero los fabricantes no escriben los manuales para hablar mal de sus productos, así que el resto tendrás que conocerlas practicando. Por ejemplo, puede que te des cuenta de que tu nuevo juguete no es tan bueno como imaginabas para lidiar con poca luz, o que ese lente que te compraste no enfoca tan rápido. Personalmente, recomendaría examinar con atención la construcción de la cámara para saber cuánto maltrato resiste, y tenerlo siempre en cuenta para cuando salgamos a tomar fotos.

7. Establece tu propio sistema de almacenamiento. Acéptalo. Es más que probable que tu carpeta de imágenes triplique su peso en menos de un mes. Entre la gran resolución de tu nueva cámara, y la opción para guardar archivos no comprimidos (RAW) que conservan mayor detalle, es seguro que necesitarás depurar y reordenar tu disco duro. Y quizá venga bien comprar alguno(s) más. decide si pasarás las fotos al ordenador a través del cable USB o extrayendo la tarjeta de la cámara; o si las guardarás directamente a través del explorador de archivos, o por medio de otro programa como Lightroom. Puedes almacenar tus fotos por fecha, tema, tipo de foto o lo que quieras, pero una vez que elijas un sistema, respétalo. Recuerda también que puedes subir tus archivos a la nube a través de Flickr, Picasa, iCloud y muchos otros servicios similares.

8. Ve a tomar más fotos. Ahora que ya registraste el equipo, leíste el manual, entendiste el modo manual, disparas en RAW y sabes cómo almacenar tus fotos, es hora de salir con más seguridad a tomar mejores fotos. Aunque las cámaras digitales son mucho más fáciles y baratas de usar en comparación con las de película, recuerda que tienen un tiempo de vida limitado. Incluso las mejores DSLR tienen un número de disparos después del cual se espera que comiencen a fallar. Así que aunque se trate de un evento importante, piensa cada toma no las desperdicies

9. Continúa investigando. Tienes mucho qué aprender, así que no pierdas la calma si no te sale algo. Regresa a los manuales, los tutoriales y los archivos de blogs como el nuestro. Compra libros sobre fotografía, y de fotografías. Quizá parezca tonto, pero he aprendido a disfrutar el ejercicio de ver una foto e imaginar cómo fue hecha. Mira muchas fotos y trata de entenderlas. Puedes buscar material en tu librería favorita, pero recuerda que tienes grandes tiendas en la red, e incluso puedes comprar libros electrónicos para verlos en tu PC, tablet o smartphone.