Seguimos resolviendo dudas de los lectores de ALTFoto, quienes nos escriben para que los ayudemos con sus compras de fin de año. Quizá muchos de ustedes eligieron alguna clase de cámara, ya sea DSLR, SLT o Compact Camera System, como las Micro Cuatro Tercios, las NEX de Sony o las nuevas Nikon 1. Puede ser que incluso hayan visto nuestras recomendaciones para comprar lentes y hayan decidido comprar un bonito pedazo de vidrio. Queda ahora la búsqueda de accesorios, que por lo general suele comenzar por la pregunta “¿Necesito un flash?”

Las opciones de iluminación son muchas, y deben adecuarse al equipo que ya poseemos y a cada presupuesto; pero sobre todo, a nuestras necesidades, al tipo de fotografía que queremos hacer. Aquí un pequeño recuento de las clases de luces que puedes adquirir para completar tu equipo:

  • Flash externo de la marca de tu cámara. Hay toda clase de flashes que funcionan con cualquier cámara, pero un accesorio de la misma marca es siempre más completo. La comunicación con la cámara mayor, y permiten por ejemplo ajustar la potencia a los parámetros de disparo (TTL). Algunos también controlan de forma automática un zoom dentro de la cabeza del flash, ajustándolo a la distancia focal con la que se dispara; y los hay también con sistemas de asistencia al enfoque, que mejoran de manera notable la eficiencia de la cámara en ambientes poco luminosos. Nikon, Canon, Pentax y Sony tienen tres gamas de flashes: ligeros, intermedios y profesionales. Los últimos son más potentes y tienen emisores inalámbricos para controlar a sus hermanos menores, pero son bastante más caros. Un dato interesante es que Canon ha sido el primero en **incluir una luz LED para vídeo en un flash, en su modelo intermedio 320 EX.

  • Flash externo de otra marca. Son mucho más económicos que los anteriores, pero no tienen las mismas funciones, y estas deben controlarse manualmente. Su calidad de construcción tampoco es la mejor, pero son alternativas interesantes si no se cuenta con un presupuesto ajustado o se necesitan flashes secundarios. Como ventaja añadida, estos suelen tener ya incluida la función de “slave”, que hace que la lámpara se dispare al captar la luz de otro flash. Personalmente, he tenido una buena experiencia con el YN 560 de la marca china Yongnuo. Lo compré por US$75.99 al representante de la marca en Hong Kong a través de su usuario en eBay.

Estos “flashes externos” se conocen popularmente como “Speedlights”, y tienen la ventaja de poder usarse tanto montado en la cámara como fuera de ella, a través de un disparador remoto. Son ligeros, muy portátiles, y funcionan con baterías AA. Incluso ahora es posible encontrar para ellos accesorios de luces de estudio, como sombrillas, softboxes, beauty dishes, snoots y otros.

  • Kit de flashes de estudio. Obviamente no es algo que necesite cualquiera. Son algo costosos, pesados, delicados; y muy poco portátiles, ya que necesitan estar conectados a una fuente de energía, a menos que se cuente con un paquete de baterías dedicado que bien puede pasar los 15 kilogramos. Sin embargo, son unas fuentes de luz potentes y versátiles, gracias a su construcción modular y la cantidad de accesorios que se pueden conectar a ellos. El rango de precios va desde menos de $200, para los que quieren probar a pequeña escala de qué se trata, hasta los varios miles de dólares, para los profesionales más exigentes. Técnicamente, son luces confiables, duraderas y robustas. Están calibradas para imitar la temperatura de la luz del día, aunque suelen usarse con “gelatinas” para darle otros tonos a la luz.

  • Kit de estudio de luz continua. Esta es una opción relativamente nueva, y que en realidad ha escalado desde versiones artesanales hechas por fotógrafos de presupuestos cortos, hasta los paquetes de hoy, que vienen hasta con maletín para transportarlos. Consisten en un cabezal en el que se pueden colocar varias lámparas fluorescentes de las que se usan en cualquier habitación de casa. Juntando por ejemplo 6 luces de 80 watts cada una, es posible tener una muy buena fuente de luz continua, util tanto para vídeo como para fotografía. Sus desventajas son tres: Consumen más energía porque están encendidas todo el tiempo; tienden a calentarse demasiado; y no son útiles para tomas de movimiento, ya que no iluminan un lapso tan pequeño como los flashes. Sus precios son bastante bajos, y pueden encontrarse en muchos lugares por menos de $200, aunque también los hay mucho más caros y completos. No descarten la posibilidad de construirlo ustedes mismos.

Uno de los referentes de la industria de flashes de estudio es la compañía estadounidense Profoto, aunque hay varias marcas americanas, europeas y hasta asiáticas que dan la talla. Si quieren saber más sobre el mundo de la luz artificial para fotografía, les recomiendo visitar los diferentes sites y comunidades de strobistas que hay en la red, provenientes de todas partes del mundo.