Ayer hablábamos de las últimas filtraciones sobre la nueva generación de chips Intel Atom para servidores domésticos y dispositivos de almacenamiento conectados, que comenzarán a aparecer durante la primera mitad del próximo año, pero esa no es la única sorpresa que el fabricante de CPUs está preparando. Como ya hemos dicho en varias ocasiones, Intel está también programando una nueva plataforma móvil basada en arquitectura x86 con sus futuros chips Medfield, que están siendo desarrollados por la recién creada división de dispositivos móviles, conocida como «Mobile and Communications» y dirigida por Mike Bell y Hermann Eul, que destacan por su trabajo en el primer modelo de Apple iPhone.

El primero de los productos diseñados por este grupo será Atom Medfield, un chip de 32 nanómetros destinado a ocupar un lugar importante en el mercado, con una estructura «todo-en-uno» de tipo SoC y orientados a su uso en futuros smartphones y tablets. Esta CPU resume el nuevo enfoque de la compañía, empeñada en tocar todos los palos y que ahora quiere dar un vuelco al mercado de los dispositivos móviles, donde domina ARM y las Qualcomm y NVIDIA con sus soluciones de gran potencia. De entre todos los posibles competidores del mercado, en estos momentos solo uno, Samsung, produce un SoC fabricado a 32 nanómetros, mientras que el resto todavía se apoya en la tecnología de 40nm hasta que los nuevos diseños de ARM, de 20nm, lleguen a producción en masa. Puede que estos datos por sí solos no nos digan gran cosa, pero gracias a las últimas filtraciones publicadas sabemos que la ventaja es bastante notable gracias al nuevo proceso de fabricación y la vasta experiencia en arquitectura x86 de Intel, que ponen en cabeza a esta plataforma en los primeros tests que han pasado.

Apenas unas semanas antes de su presentación oficial, la plataforma «Medfield Tablet» compuesta por un procesador x86 single-core a 1.6Ghz, con 1GB de memoria DDR2 de bajo voltaje y chips de conectividad inalámbrica WLAN, Bluetooth y FM, todo en un diseño de referencia con pantalla de 10.1 pulgadas a 1280×800 pixels con lector de tarjetas microSD, ya ha sido puesta a prueba y ha arrojado unos resultados poco menos que impresionantes. Los benchmarks, pasados bajo Android Honeycomb, han dejado en evidencia a todas las soluciones ARM actualmente en el mercado. Tras someterse a Caffeinemark 3, test Java de gran exigencia, Medfield ha dado como resultado 10.500 puntos, por encima de NVIDIA Tegra 2 que alcanza alrededor de 7.500, y Qualcomm Snapdragon MSM8260, que roza los 8.000. Estos dos SoC ARM incorporan procesadores de doble núcleo por encima de 1Ghz y se pueden encontrar en dispositivos como Asus Transformer, o HTC Sensation respectivamente. Por su parte, el otro chip de 32nm del mercado, Exynos, fue capaz de acercarse un poco más a la propuesta de Intel, con un resultado de 8.500 puntos. En principio, los chips de nueva generación como los esperados Qualcomm Snapdragon S4 quad-core y NVIDIA Tegra 3, deberían por lógica superar este primer intento de Medfield, pero es una muy buena noticia que los tests preliminares hayan dado tan buenos resultados, especialmente si tenemos en cuenta que las optimizaciones para la plataforma x86 derivadas de la colaboración con Google, no se han introducido hasta la versión 4.0 (Ice Cream Sandwich) de Android.

¿Y la batería?

Pero el rendimiento general no es el único punto crítico de un procesador para plataforma móvil, y en Intel lo saben muy bien. Por el momento, el prototipo sobre el que se han realizado las pruebas tiene un consumo superior a las expectativas del fabricante, y es aquí donde todavía debe mejorar antes de su «alumbramiento». En estos momentos, Medfield tiene un consumo medio de 2.6 vatios en reposo, que aunque pueda parecer muy bajo, supera el objetivo de Intel, situado en 2W. La peor parte sin embargo es la reproducción de video, donde Medfield requiere 3.6W mientras se ve un clip HD 720p en formato Flash, cifra que tendrá que rebajarse hasta los 2.6W antes de que el SoC esté preparado para su comercialización. Y quizás aquí sea donde Intel encuentre su barrera insuperable, y es que para conseguir reducir el consumo del chip, posiblemente se vean obligados a limitar la potencia del mismo, lo que se reflejaría en unos resultados más cercanos a la competencia, y menos esperanzadores para el éxito de la plataforma.

Al menos, como poco, suena interesante, así que habrá que tener esperanza y ver si Intel, que ya cuenta con prototipos reales de referencia, es capaz de lograr sus metas sin retrasar el lanzamiento de este ambicioso proyecto de plataforma móvil que competirá de tú a tú con los SoC más avanzados del mercado.