El uso de Photoshop en los anuncios publicitarios ha suscitado una nueva controversia. En los Estados Unidos, el uso de software de edición de fotografías, sobre todo en anuncios de cosméticos, está cerca de ser prohibido. Con ello, Estados Unidos se suma a la “moda” iniciada por el Reino Unido en cuando a la prohibición de publicidades por tener demasiada manipulación digital. La División Nacional de Publicidad (o National Advertising Division) acaba de sacar de circulación un anuncio que publicitaba una nueva máscara de pestañas de Procter & Gamble.

¿Cuál fue la excusa esta vez? Pues, el uso de Photoshop para hacer que las pestañas de la chica en la fotografía se vean más gruesas de lo que son en la vida real. Más allá de que en teoría ese es el propósito del producto, aunque haya estado algo modificado, esto estaba aclarado en el disclaimer del anuncio, que afirmaba que no se trataba de algo real. Sin embargo, este aviso no fue satisfactorio para la División de Publicidad:

No se puede usar una fotografía para demostrar cómo un cosmético lucirá después de que es aplicado en el rostro de una mujer, y después, en una letra minúscula, decir que no es tan cierto.

Las personas que tomaron esta decisión incluso afirmaron que se basaron en la decisión de su organismo hermano en el Reino Unido para poder llevarlo a cabo. En esa oportunidad, el Advertising Standards Authority (Autoridad de Estándares de Publicidad) en Gran Bretaña prohibió un anuncio protagonizado por Julia Roberts porque era engañoso, y afirmó que una piel tan perfecta era básicamente imposible.

El Photoshop siempre ha tenido detractores, pero ahora estamos viendo acciones de censura a través de una entidad oficial, en estos dos países donde la rentabilidad por publicidad es altísima. Además, se están afectando a marcas bastante importantes, pero eso no parece importar.

La verdad es que, siempre y cuando los autores del anuncio avisen que hay un retoque en la fotografía (y admitámoslo, en este tipo de fotografías siempre hay retoques y trabajo de post-producción), no veo que haya “juego sucio” en su trabajo. Al fin y al cabo, de eso viven, esa es su profesión. Y por otro lado, también los destinatarios de estos anuncios son un poco menospreciados al decir que no pueden darse cuenta que lo que están viendo no es real, sino algo destinado a vender un producto y por ende, exagerar sus bondades.

Sí, es una práctica cuestionable, por supuesto. Pero tampoco debería ser objeto de censura. El trabajo de retoque se hace en casi cualquier trabajo fotográfico. ¿Cuál será el próximo paso, entonces? ¿Sacar de circulación revistas que hayan usado demasiado Photoshop en sus cubiertas? Sólo el tiempo dirá, pero queremos conocer sus opiniones, así que siéntanse libres de dejarlas en los comentarios.