Desde que hablamos hace unos días sobre categorías de cámaras y gamas de DSLR, numerosos lectores nos dejaron comentarios y enviaron mensajes pidiéndonos ayuda con su próxima decisión de compra. Me llamó la atención que varios de ellos hubiesen reducido ya sus opciones a dos clases de cámaras: Un modelo amateur/intermedio recientemente lanzado; o un cuerpo más antiguo pero de gama más alta.

Surgen por ejemplo dilemas entre la 550D y la 50D, la 600D y la 60D, la 60D y la 7D, y hasta la 7D y la 5DMkII; y todo esto solo en Canon. En Nikon, que tiene menos modelos superpuestos, hay también muchos indecisos que no saben si ir a por una D5100 o una D90; o que quieren una D7000 pero no se sacan de la cabeza la D300s. Situaciones similares pasan quienes quieren comprar una Sony, en cuyo caso incluso tienen que elegir entre DSLR o SLT de espejo traslúcido, nuevas y viejas.

El sentido común nos dice que cuando se trata de tecnología, vayamos siempre por lo más nuevo, pero el sentido común no sabe de fotografía. Hay que tener en cuenta que al escalar de gama, aunque sea con un modelo relativamente antiguo (digamos dos o tres años en el mercado), accedemos a una serie de prestaciones que no encontraremos en las cámaras de consumo, aunque estas se beneficien de ciertos avances posteriores.

En el caso concreto de la 550D vs. la 50D, por ejemplo, vemos dos cámaras muy distintas. La Rebel tiene un modo de vídeo del que tenemos por todos lados muy buenas referencias, y su resolución es mayor. Sin embargo, la 50D tiene una construcción mucho más sólida, con un chasis metálico, y una pantalla LCD y botones y ruedas que nos permiten monitorear y controlar de forma mucho más rápida nuestros parámetros de disparo. Entonces, tenemos una cámara con capacidades de vídeo muy buenas, contra una pensada para un trabajo arduo de fotografía.

En otros casos lo que marca la diferencia entre una y otra es la adición de una pantalla abatible. Los videógrafos obviamente dirán que es una gran ayuda, pero en realidad el escaso brillo de esas pantallas limita su utilidad a situaciones de escasa luz. Por otro lado, hay que tener en cuenta que las cámaras que ya han sido utilizadas en el cine, la 7D y la 5D MkII, no cuentan con estas pantallas, y fueron elegidas por su calidad de imagen más que por la comodidad del operador.

En general, los modelos más recientes incluyen prestaciones que las hacen más atractivas para la grabación de vídeo, mientras los modelos de gamas más altas, aunque sean antiguos, son más sólidas y están centradas en la fotografía. Recuerden además que en un ambiente en que las cámaras de gama baja están al alcance de cualquiera, quizá sea bueno destacar con un equipo pro o semi-pro. Claro, si es que realmente nos sirve para lo que queremos.

Finalmente, hay que contemplar el hecho de que mientras el modelo amateur viene con un lente kit, el de gama más alta venga posiblemente con un mejor objetivo. Y cuando nos toque usar lentes más rápidos, luminosos o grandes, es muy probable que funcionen mejor con la cámara de gama alta que con la amateur, aunque esta sea nueva.